Diego Lara León
Las empresas familiares constituyen la base del desarrollo de la economía ecuatoriana, representando al menos el 70% del empleo en el Ecuador, y al menos la mitad de su Producto Interno Bruto. A pesar de su importancia, se estima que la mayoría de las empresas familiares no pasan a la tercera generación, por diversos factores.
Un estudio de la Universidad de Harvard concluyó que, aquellas empresas familiares que logran encontrar una manera clara de resolver conflictos desarrollan resiliencia, lo que aumenta su probabilidad de mantenerse activas por incluso más de nueve generaciones.
Por el transcurso del tiempo, y a medida que crece el negocio o se amplían las generaciones, surgen distintos factores que amenazan la supervivencia de la empresa familiar. Un reto significativo recae en la pérdida de claridad con relación a la administración y gerencia de la empresa, específicamente, sobre quién debe ser el encargado del negocio una vez que la primera generación se retira. Este conflicto se acentúa al tener en la familia diferentes perspectivas del manejo del negocio, de las decisiones empresariales que se deberían tomar, así como conflictos de interés. Además, en algunas compañías de carácter familiar, se evidencia que se permite a miembros no capacitados para que asuman puestos para los que no tienen la suficiente experiencia, conocimiento o preparación, lo que no sólo perjudica el manejo del negocio, también afecta la retención de talento de terceros ajenos a la familia, que no encuentran incentivos de crecimiento dentro de la empresa. Ante todos estos retos, se presenta una solución que busca mitigar conflictos, incluso antes de que estos surjan: el protocolo familiar.
El protocolo familiar sirve como herramienta esencial para garantizar la continuidad del negocio y la armonía familiar en las empresas familiares, mediante la creación de un conjunto de acuerdos que permitan a su vez una planificación estratégica, incluso para relaciones de negocio intergeneracionales. Este instrumento rige las relaciones empresa–familia, promoviendo la transparencia y certidumbre del negocio, facilitando la gestión de expectativas, y anticipándose a los posibles problemas que puedan amenazar no sólo la supervivencia de la Compañía, sino también, y más valioso aún, a las relaciones familiares. De manera general, se establece las funciones y responsabilidades, derechos y obligaciones, reglas y sanciones, que son aplicables a todos los miembros de la familia empresarial. Es así que se recomienda que todas las empresas familiares identifiquen la importancia de implementar esta herramienta, adaptándose a las necesidades específicas de su negocio a fin de asegurar su supervivencia. Para este objetivo, es necesario conocer bajo qué principios se rige el manejo empresarial y el entorno familiar, identificar las principales áreas de mejora del negocio para mantener relaciones familiares equilibradas, y convenir en objetivos específicos, reglas y políticas específicas, así como procedimientos para la buena gestión del negocio.
En el mismo estudio se explica que las empresas familiares tienen muchas ventajas que les permiten actuar prolongarse en el tiempo. Es más, se estima que las grandes fortunas, una vez establecidas, duran por al menos 10 generaciones.
Si Ud. tiene una empresa familiar, ¿tiene o está pensando en un protocolo familiar? Si no lo tiene, cuanto antes comience provocará que la interacción entre las partes será más fácil y se evitarán potenciales conflictos.
@dflara
