Día Mundial de la Felicidad

“Bután es el único país que no mide lo económico (PIB) sino el bienestar social, aplicando el indicador Felicidad Interna Bruta (FIB)”.

La riqueza de los países es mundialmente reconocida como un factor de carácter objetivo, puesto que se calcula mediante el Producto Interno Bruto. Este indicador proporciona una medida agregada de la totalidad de la producción económica de un país, incluyendo bienes y servicios. Por la parte contable y estadística, el PIB presenta numerosos problemas a la hora de recopilar cálculos precisos debido a la existencia de economía sumergida o de servicios no incluidos. Por otro lado, el mayor número de reprobaciones están relacionadas con el bienestar social, ya que este indicador no incluye aspectos como la degradación del medio ambiente, la inseguridad relacionada con el crimen y los accidentes y, sobre todo, la desigualdad. A pesar de todo, este indicador sigue siendo considerado como el principal guía de la riqueza económica de un país, influyendo así en las decisiones de inversión privada y en las políticas gubernamentales. ¿Será posible aplicar este indicador alternativo (FIB) en nuestro país?   En nuestro país, es vital realizar un pequeño análisis sobre la felicidad en general; repasando tanto su importancia a lo largo de la historia de la economía como su aplicación en las vertientes micro y macroeconómicas, para poder entender que se trata de un indicador de actual importancia. Nuestro país debe destacarse por una inmensa tradición cultural, buenos valores, una vasta y diversa naturaleza, un sistema político dirigido por un gobierno democrático y una economía desarrollada. Nuestra cultura debe respetar a todos los seres vivos por igual y luchar por el fin del sufrimiento con mensajes de paz y felicidad. Por este motivo, se trata de lograr una sociedad igualitaria. Este sistema encajará perfectamente con el principio de preservación de la naturaleza ya que se utiliza un método cuyo impacto en el medio ambiente será nulo. Nuestro país debe luchar por un buen gobierno que proporcione una correcta gestión de los proyectos públicos, de la justicia y de las necesidades de la sociedad. En este aspecto, la burocracia debe ser muy eficiente, transparente y eficaz, permitiendo una buena supervisión del desarrollo. Un desarrollo económico equilibrado básico para que los habitantes dispongan de una buena sanidad y educación, de un alojamiento más apropiado y, en general, de una mejor calidad de vida.