El Día de la Felicidad

Numa P. Maldonado A.

Justamente el día de hoy, 20 de marzo, se conmemora el Día Internacional de la Felicidad, una fecha instaurada por la ONU que invita a reflexionar sobre la salud integrar (física, mental y espiritual) y exaltar y promover el bienestaren toda la humanidad. Un día concebido para que todos los gobiernos y pueblos del mundo se concienticen en torno a la alta meta de regirse por políticas que generen igualdad de oportunidades y creen condiciones que permitan disfrutar de bienestar general. Disfrutar de una existencia sana y productiva, sin mayores apremios, en unión de la familia, amigos, vecinos y conciudadanos, y con loable espíritu de solidaridad, empatía, generosidad y servicio. Y en base a ese trajín habitual, honrado y digno, disfrutar, lo repetimos, de buena salud física, mental y espiritual y alcanzar un estado feliz.

Breve historia: el rey de Bután, Khesar Namgyel Wangchuck, hace más de 40 años (cuando un joven de sólo 16 años) decidió que la filosofía de su gobierno se basara en la felicidad de sus súbditos e inventó el concepto de Felicidad Nacional Bruta (FNB), en vez del Producto Interno Bruto (PIB). Y gestionó de la ONU la designación de una fecha para conmemorar este día. Y hoy la FNB es un indicador de nivel de vida que se utiliza internacionalmente como complemento al PBI. Para sostener y promocionar este importante concepto y para mantener la sindéresis, la ONU publica cada 20 de marzo, un informe anual de la Felicidad y otras instituciones realizan encuestas que determinan el rango anual de la Felicidad, de un universo de 137 países del mundo. Por ejemplo, según Gallup, los países más felices del mundo son, en su orden: Finlandia, Irlanda y Dinamarca, y los tres latinoamericanos más felices: Costa Rica (puesto 23), Uruguay (28) y Chile (35).

En términos concretos, ¿qué se necesita para ser un poco más feliz o, para vivir con algo más de Bienestar, en esta época de grandes crisis? Yo diría, en primer lugar, ser valientes y con gran voluntad para luchar todos los días por ese gran propósito. Y luego, en base de esfuerzos sencillos y alcanzables, ser cada día algo más felices, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. La primea condición es disfrutar de buena salud (tener la suerte, de ser posible, de haber nacido sano y ojalá en un hogar igualmente sano, con padre y madre honrados y afectuosos; aunque esta condición no es indispensable). Luego, mantener y mejorar esa salud integral toda la vida, ocurra lo que ocurra, y mientras crecemos y nos desarrollamos, mejorar como personas y grupo, como país y mundo. Luchar porque tengamos gobiernos democráticos y progresistas, dirigidos por mandatarios que nos permitan el disfruté colectivo de excelentes servicios básicos y ofrezcan adecuados medios de esparcimiento. Que nos hagan crecer.

Esto quiere decir que debemos ser muy selectivos a la hora de elegir a nuestros dignatarios.

Para ser un poco más felices, si en realidad queremos serlo, debemos abandonar las antiguas prácticas y alejar por siempre a quienes siempre nos han engañado: los corruptos, narcotraficantes y criminales que, con el ilusorio afán de convertirse en millonarios y captar poder, muchas veces han logrado vencernos cuando en realidad son unos pobres infelices.