En búsqueda de nuestra identidad

luis_pineda47@yahoo.es

Desde niños hemos escuchado, especialmente en los discursos, que Loja es capital musical, cultural, artística, castellana, universitaria y un largo etc.; sin embargo, muy pocas veces hemos estudiado cómo es nuestra identidad, especialmente en relación a las raíces culturales de la lojanidad. En otras palabras, muchos adjetivos, pero poco estudio de nuestra Historia.

¿Será porque la propuesta de los dueños de los poderes económico y político del mundo, se está aplicando?

Repasemos la propuesta del neoliberalismo que pretende imponernos un pensamiento único, que se hace evidente cuando se publica en 1992: El fin de la historia y el último hombre (The End of History and the Last Man) de Francis Fukuyama, que propone una polémica tesis: la historia, como lucha de ideologías, ha terminado, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el fin de la Guerra Fría.

Afortunadamente desde la otra orilla, nuestra intelectualidad les responde:

“Para liquidar a los pueblos se empieza por privarlos de la memoria. Destruyen tus libros, tu cultura, tu historia. Y alguien escribe otros libros, da otra cultura, inventa otra historia; después, la gente comienza a olvidar lentamente lo que son y lo que fueron…” Milan Kundera

Federico Mayor Zaragoza que fue Secretario General de la UNESCO, nos señala: “Nos han enseñado la historia del poder, ahora debemos aprender la historia del saber.”

Y, el intelectual lojano y amigo entrañable Marco Placencia Espinosa, profundiza en el tema y nos propone un reto: “Nos mandan los poderosos dar muerte a la historia para iniciar el reino de la desmemoria y nos prohíben mirar hacia lo lejos para evitar el vértigo de los panoramas globales, reservados sólo a los globalizadores, no a los globalizados; nos prohíben pensar en contexto o filosofías. Sólo hay que ocuparse de las cositas pequeñas e inmediatas. Es obligatoria la miopía universal. Nos abrevian el tiempo y el espacio. Nos encarcelan en celdas témporo-espaciales pequeñitas; pura magia, ni siquiera asoman los barrotes. ¿Qué hacer? Entre las herramientas indispensables están los libros, sobre todo aquellos que declaran abiertamente su amor a la tierra, a la parcela donde se ha nacido, y se ocupan de cuestiones que han sido expulsadas del mercado, como la identidad, la cultura, los valores humanos.”

Por ello agradecemos a los historiadores de la lojanidad: Félix Paladines Paladines, Galo Ramón Valarezo, Pío Jaramillo Alvarado, Mathilde Temme, Hernán Gallardo Moscoso, Chantal Coillavet, Erasmo Alejandro, Aquiles R. Pérez T., Victoriano Albito Orellana, Dolores Punìn de Jiménez, Luis F. Mora, Trotsky Guerrero Carrión, Alfonso Anda Aguirre, Stalin Alvear, Marco Placencia, Trotsky Guerrero, Manuel Agustín Aguirre y otros …

Galo Ramón Valarezo, nos propone las principales manifestaciones de la lojanidad: la profunda religiosidad; la gastronomía lojana; el hablado particular lojano; el apodo, la burla, la jodedera;  músico, poeta, escritor y mucho de bohemio; una sociedad de clanes y redes familiares algo cerradas; el intenso amor por la tierra y una enrome añoranza de los que salieron, que se expresa de diverso modo.