Sociedad incluyente

Por: Sandra Beatriz Ludeña

La construcción de una sociedad incluyente debería ser nuestra posición estratégica para vivir en el compulsivo mundo contemporáneo. Esto no implica perder de la individualidad o su disolución en una comunidad impuesta, sino un efectivo despliegue de identidad y capacidades, en el contexto de comunidades voluntarias, es decir, una comunidad donde quepan todos, donde el yo no puede desplegarse ni enriquecerse sin el otro.

Este tipo de sociedad requiere de nuevos procesos de construcción paulatina, de otra economía, pensada como una racionalización de la ley total del mercado, esto supone revalorizar, extender, desarrollar, entrelazar, y complejizar nuevas y viejas prácticas socioeconómicas, coherentes con la estrategia de racionalización.

En la sociedad incluyente se valora altamente procesos simples que garantizan el sustento de hombres y mujeres, pero, busca desarrollar formas complejas de producción, distribución, circulación y consumo, poniendo énfasis en el aspecto cultural y técnico.

Esto supone múltiples actores en un movimiento de experimentación, acción, reflexión y aprendizaje colectivo, sin modelos fijos de organización, admitiendo y valorando las diferencias culturales, los momentos históricos de cada pueblo, atendiendo a principios orientadores más que a instituciones idealizadas.

Para crear inclusión, propongo se combine y jerarquice con sabiduría diversos principios económicos históricamente reconocidos o por venir.  Para esto, hay que razonar que el principio de mercado, (basado en el intercambio entre propietarios a precios fijados por la oferta y la demanda), es solo el más conveniente para el neoliberalismo, que pretende absolutizar, extendiéndolo a todas las actividades humanas que convergen en negocios privados.

Pero, hay otros principios tan o más importantes, así el de autarquía, con autocontrol y gestión racional de las condiciones básicas de la vida en comunidad; el de reciprocidad, con bases “interesadas”: doy al que necesita porque alguien me va a dar cuando necesite, o “desinteresadas”: doy porque es la costumbre o porque apuesto al tejido de lazos sociales simétricos per sé, sin esperar nada a cambio; el de redistribución, que concentra excedentes materiales o simbólicos  (saberes y conocimientos) y los redistribuye de modo que se preserve la cohesión social con diversidad, pero sin desigualdades ni discriminaciones injustificables que fragmenten y erosionen los lazos sociales; y así otros muy interesantes de estudiar y aplicar.  

Se tiene que apuntar hacia la construcción de una verdadera sociedad incluyente, que no discrimine, que abrace a todos desde los más vulnerables hasta los más fuertes.