María Antonieta Valdivieso C.
Violeta Luna Carrera, Guayaquil 1943, es una de las voces poéticas más importantes que tiene nuestro país. Maestra de Lengua y Literatura de la Universidad Central del Ecuador, Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, activista por los derechos humanos, ensayista, crítica literaria, narradora, periodista y catedrática; pero fundamentalmente y, sobre todo, poeta. Poeta de la vida sencilla, de los problemas diarios de la existencia, del tiempo que pasa indetenible, del amor y del desamor, de la fugacidad y de las adversidades de la vida, del valor para enfrentarlas.
Sus obras publicadas son: El ventanal del agua, Y con el sol me cubro, Posiblemente el aire, Ayer se llamaba Primavera, Memoria del Humo. Se considera que cada una de sus obras representa una etapa de su vida. Su poesía refleja constante preocupación por los problemas del mundo. Sus versos son libres, pero repletos de hermosas metáforas, símiles, imágenes, paradojas, y, con profundo contenido filosófico.
Según el columnista de El universo, Miguel Molina Díaz, “Violeta Luna lleva escribiendo por lo menos 60 años, en los cuales ha construido una de las obras más sólidas de la literatura ecuatoriana por eso escribo esta columna, como el justo homenaje que una de las más poderosas voces de la poesía contemporánea se merece, además me parece que en su poesía, el sentido de la luz se sobrepone a las tragedias cotidianas”.
Voy a referirme a algunos de los versos que constan en Memoria del Humo, publicado en 1987, por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, con un prólogo maravilloso del crítico, poeta y dramaturgo quiteño Francisco Tobar García: “El libro es un descubrimiento de la vida, fenómeno que ocurre sólo cuando el poeta halla su verdadero camino. Violeta Luna no es una mujer de taller o de tertulia. Ella es renunciación y puro silencio y en algunos versos uno cierra las páginas y dice: esto es sencillamente genial”.
La obra Memoria del Humo se divide en dos partes: Memoria Verde y Memoria Azul. En la primera los temas se refieren a la niñez, a la nostalgia por la familia, por la vida sencilla, por los años idos, como cuando dice:
El Humo
Recorro con la mente el viejo tiempo,
aquel que no pasaba,
aquel que se dormía entre las cañas,
aquel a quien la madre
guardaba entre las cartas y pañuelos.
Alegría
En qué lugar quedaste
en qué lugar crujiente de la infancia,
debajo de qué sauce
en dónde te perdiste y a qué hora.
Tal vez te desprendiste de mi mano,
y fuiste solo un trino, una sortija de aire, un pájaro de harina y de burbujas.
El Pueblo
Sin duda siempre hablamos
del pueblo de la infancia.
Tal vez germine ahí la misma aurora,
los mismos ventisqueros
que soplan en América y el mundo.
Tal vez parezca igual a tantos pueblos.
Y siendo tan igual es diferente.
-los pueblos de la infancia son eternos-
El mío sobrevive entre los Andes
temblando y abrazando al puro frío.
El Álbum
El álbum de familia
es vida retenida y amarilla.
Los niños de aquel álbum
podíamos lucir los pies desnudos,
los codos reventados
y las mejillas duras como tiestos.
Fue casada con el médico y poeta Euler Granda, con quien tuvo cuatro hijas. La poeta sostiene que los años de su matrimonio fueron los más duros de su vida, pues le resultaba agobiante el ser esposa, madre, estudiante universitaria y escritora en los pocos momentos libres. Tuvieron encuentros y desencuentros, amores y desamores:
Rinconcito con Bolero
Un día me tuviste
tan cerca me tuviste
que pude desleírme de mil modos.
Y estuve tan espléndida de júbilo
que todo en ese entonces fue de menta
y estuve en tu jardín como una dalia
tan cerca el paraíso
qque pude ser de miel o yerbabuena.
Recuerdo tu reír de lunas llenas,
tu amor de mandarinas,
tu olvido que se fue como la niebla,
tu vida que en mi vida nunca estuvo.
Ilusión Óptica
Un día te perdí
amable colibrí de pico verde.
En dónde podré hallarte
en qué lugar buscarte.
Será para otra flor tu talle dulce,
tu miel para otro viento.
no pudo mi deseo retenerte.
No pudo mi recuerdo regresarte.
Tan solo en el alambre de los sueños
están tus plumas verdes esperándome.
En memoria Azul los versos son más maduros, más profundos, hermosamente elaborados, están llenos de reflexiones metafísicas, de dudas existenciales, de deseos y temores ante nuevos amores, de luchas interiores:
Poema con nostalgia
Muchacho
no esperes del otoño crisantemos.
El viento no perdona, escomo el tiempo.
No sueñes con la luna
ni esperes otra vez la primavera.
No intentes hallar soles
en donde hay solamente gris ceniza.
Agita tu llavero en otra puerta
y busca una caricia a tu medida.
En Mar canta a la naturaleza:
Mar
el único lugar sin tanta arista,
el único
el libro más perfecto que he leído,
la página más limpia
para escribir ternuras y deseos,
el nido más potente
para esconder un sol de espejo y fuego.
Almendras y ceniza
Esta vida gemela que llevamos
no puede compararse con ninguna
celeste de un lado y gris del otro.
Esta vida en dos caras que tenemos,
esta cruz y moneda en doble espejo,
este circo vacilante
con luces y con sombras no termina.
Esta vida de almendras y ceniza
no puedo yo cambiarla por ninguna.
Esa enorme muralla
Esa enorme muralla inconmovible
contiene sólo hielo.
no hay día en que reluzca ni se ablande.
No hay poro que dispare alguna abeja
ni lado que se pinte con colores.
Ese muro de hielo y de silencio
en donde me golpeo y me lastimo
no es otro que tu cuerpo,
esa enorme muralla eres tú mismo.
Creo que con estos versos podemos vislumbrar la maravillosa poesía de Violeta Luna, sus versos cortos, llenos de ritmo y musicalidad; de figuras literarias, especialmente hermosas metáforas. Hay que destacar la profundidad del contenido de sus versos, reflejan primero un gran amor, pero luego una honda decepción; tierna y apasionada a la vez, terminante, sin vuelta atrás. Os invito, cordialmente, a leer a esta inigualable poeta.
Loja, 21 de abril del 2024
