La educación, clave para alcanzar la libertad

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

«La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida» es una expresión popular que se utiliza para describir cómo la vida puede ser impredecible y llena de acontecimientos inesperados. En este contexto, la palabra «sorpresas» se destaca como un elemento fundamental en esta afirmación. A través de sorpresas, la vida nos brinda oportunidades inesperadas, ya sean experiencias emocionantes o desafíos inesperados. La vida es un trayecto lleno de momentos intensos y emocionantes, a veces positivos y otras veces negativos. No importa cuánto planeemos o cómo tratemos de controlar nuestras vidas, la realidad es que la vida siempre nos depara sorpresas, que nos brindan oportunidades para crecer y aprender.

En nuestra estadía en Buenos Aires, fuimos testigos y partícipes de la movilización más grande contra la gestión de Milei, ante la amenaza de cortes presupuestarios para la educación por parte del Gobierno, así lo señalaban los grandes diarios de Buenos Aires: el Clarín, La Nación, El País, Página 12 entre otros, la convocatoria logró reunir a 800.000 manifestantes, al decir de los organizadores de la protesta, mientras que en todo el país sumaron un millón de manifestantes, en defensa de la educación libre y gratuita en rechazo a la política de ajuste. Ante esta realidad visible y real de la manifestación, el Gobierno flexibilizó el protocolo, la reunión y la marcha transcurrió sin grandes operativos de la policía de la Ciudad, sin restricciones sobre los protestantes.

La Universidad de Buenos Aires, “UBA”, la más grande del país, señala Javier Lorca, lugar de formación de cinco premios Nobel, donde hoy estudian más de 347,000 alumnos se declara en emergencia presupuestaria. “Nunca vi un ajuste como el que se está haciendo ahora. La situación es muy angustiante”, señala el Vicerrector de la universidad, Emiliano Yacobitti. Aun es una incógnita si la UBA podrá seguir funcionando. De su parte Guido Burdman, señala: “La educación pública en Argentina es mágica. Permite que dos realidades opuestas: la del rico y la del pobre, se mezclen. En la UBA podés encontrar al hijo de un empresario y a la hija de un obrero estudiando juntos en la misma aula. Solo las universidades públicas pueden eso. ¿Por qué terminar con lo más valioso que tiene la educación? se pregunta una alumna de Ciencia Política.

Lo cierto fue que los cánticos y saltos se extendieron hacia la noche del 23 de abril frente a la Casa Rosada sede del Gobierno. La Universidad se defiende: ¿Por qué tanto miedo de educar al pueblo? “Milei basura, vos sos la dictadura” ¡La Patria no se vende!, repetían grupos de personas frente a las vallas instaladas para impedir el paso hacia la casa de gobierno de la Argentina.

Frente a esta realidad vivida reflexionamos y recordamos al Maestro, filósofo y pedagogo Paulo Freire: “La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que cambiarán al mundo”. Lo señalado nos conduce a pensar que no es un cambio mágico, las cosas no son mágicas las cosas necesitan ser cambiadas por nosotros, y el que primero debe cambiar es uno mismo para poder cambiar a los demás. El Maestro pone de manifiesto la necesidad de la utopía y de la esperanza, a pesar que en el mundo donde se vive se les reconozca. La educación es un paso donde se pueda develar la verdad.

Consideramos que quien detenta el poder en nuestro País debe y tiene que comprender que fortalecer la educación, la investigación, el conocimiento científico, el desarrollo tecnológico y un pensamiento crítico de la sociedad, posibilita cambios y progreso, sin violencia. De cortar el presupuesto asignado a la educación en nuestro País nos conduce a retroceder en el tiempo dejando a la niñez y juventud en el obscurantismo. Recordamos al maestro Paulo Freire, la educación es la clave para alcanzar la libertad. Nos invita a considerar la educación no solo como un medio para obtener un diploma o un trabajo, sino como un camino hacia la autoconciencia, la trasformación y, en última instancia, la liberación, que nos permita la transformación de todo el pueblo al otorgarles las herramientas para que potencien su desarrollo cultural, y en consecuencia, se produzca la integración social de todos los ecuatorianos. Con mis mejores recuerdos. Así sea.