Madres, benditas sean madres

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

Sobran palabras para saludar a la luz del nuevo día, digo a la Madre, palabra santa, Madre, palabra de amor, entrega de lucha, de amiga, de consejera, Madre la que siempre está en las buenas o en las menos buenas, pero… siempre está al pie del cañón con su voz de aliento, adelante siempre adelante ese es el camino. La escritora inglesa Agatha Christie manifestó: “El amor de una madre por un hijo no se puede comparar con ninguna otra cosa en el mundo. No conoce ley ni piedad, se atreve a todo y aplasta cuanto se le opone”; la escritora estadounidense Helen Rice acotó: “El amor de una madre es paciente y comprensivo, cuando todos los demás te abandonan nunca falla o flaquea, aunque su corazón se esté rompiendo”. Nosotros debemos decir: si mi madre no hubiera sido como fue, yo no sería como soy. Se necesita a alguien fuerte para hacer que otro también lo sea.

Cómo olvidar que cuando éramos pequeños y sufríamos algún tropiezo, fruto de nuestras travesuras, la primera mano que nos ayudaba a levantar, era la de una madre que padecía como propio nuestro dolor, cómo olvidar que las primeras palabras fueron el resultado de un complejo, pero sostenido proceso de interacción con ellas, cómo olvidar que nuestra primera admiradora y más ferviente fan, de nuestras travesuras, siempre fue y será ella. Que el día de la madre se constituya en una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de reconocer a tan noble ser, como el motor y soporte de nuestras vidas. Debemos agradecer a la vida todos los días, por aquellos momentos que pasamos y pasaremos al calor de su regazo. Una significativa parte de nuestros valores fueron forjados por esas mujeres valientes que hacen hasta lo imposible por prodigarnos un mejor futuro y una vida feliz.

Bien ha hecho el universo en reconocer, valorar y resaltar el día de la madre, que es germen de vida, eslabón de la cadena viviente, ejemplo de entrega sin límites y centro de la familia como núcleo de la sociedad. La madre es la única persona que está con nosotros en forma incondicional. En la tristeza nos consuela; en el equívoco nos comprende; en la lucha nos presta sus armas; en el silencio nos acoge; en el error nos corrige y en la alegría nos abre su corazón. Madre mil veces Madre querida, respetada y admirada.

En su inmenso corazón anida el verdadero amor; amor que une, que es sabiduría; amor que es comprensión eterna en la lucha por la vida; amor que es luz en la oscuridad del mundo; amor que es tolerancia y perdón en los errores humanos. Por todo esto y por mucho más; nuestro respeto y saludo; nuestro cariño y recuerdo; nuestro abrazo y nuestra devoción de manos juntas a todas las madres del mundo.

Admiramos y reverenciamos a la Madre de hoy que tiene un doble reto en la sociedad «madre trabajadora «; ya que no solamente se dedica a su trabajo en el cumplimiento de su deber, sino que adicionalmente está en el empeño de sacar su hogar, de sacar su familia, de sacar a sus hijos adelante. Nuestra admiración y respetos a las Madres trabajadoras que viven este hermoso momento en sus vidas, queremos hacer público nuestro reconocimiento y admiración, ejemplo dinámico de amor y trabajo por una vida mejor, modelo que han de seguir sus hijos y demás descendencia.

Nuestro homenaje a las madres pobres; a las madres sin voz, a las que les falta el pan de cada día, a las que no tienen un techo digno; a las que desempeñan oficios humildes, sin leyes que las protejan y sin una sociedad que las valore; a ellas nuestra voz de aliento para que sean fuertes y vigorosas y prosigan luchando por el bienestar y cariño entrañable a sus hijos, en un mundo donde la incomprensión hace mella en sus corazones y donde la contienda con la pobreza parece nunca terminar.

También a las madres que sufren en el núcleo familiar; sea por el machismo imperante en el hogar; sea por los ultrajes o desprecios que a diario reciben; sea por la incomprensión o intolerancia de los esposos y, a veces, de los hijos; a estas madres que conllevan una pesada cruz en silencio, nuestro sentido reconocimiento porque cada día demuestran ser tolerantes y comprensivas confirmando su actitud de madres; que el amigo del cielo les dé fuerza para que su cruz no sea tan insoportable.

Nuestro reconocimiento a las madres que han sabido poner en su sitial el rol de la mujer en el mundo actual derrotando la idea del “sexo débil”, desplegando esfuerzos para desempeñarse en cargos de responsabilidad que antes eran de exclusividad de los varones; hoy, muchas mujeres –madres— se desempeñan como empresarias, docentes universitarias, congresistas, alcaldesas, gobernadoras, dirigentes sociales y cargos destacados en organismos públicos y privados; mujeres que, peldaño a peldaño, han sabido escalar en una sociedad machista; a ellas les decimos que su lucha es una hermosa lección de superación y avance y que su semilla es un vibrante capítulo destinado a alcanzar una sociedad más igualitaria y justa; estamos seguros que su contienda tiene como faro la presencia de la familia y el íntimo amor por los hijos. MADRES, BENDITAS SEAN MADRES. Así sea.