Diego Lara León
Era 1975 y en la facultad de medicina de la Universidad Central del Ecuador en Quito, coinciden o el destino decide coincidir, a 3 lojanos y 3 quiteños. Estos jóvenes talentosos a partir de ese momento dedican su vida a plasmar desde la música las razones y las emociones del hombre y la mujer nuevos en un canto consagrado a un pueblo nuevo.
Como buenos lojanos tuvieron influencia, en sus inicios, de otro gran lojano del mundo, el gran Max Berrú, fundador de Inti Illimani.
Casi 50 años después, son sin lugar a dudas el grupo musical mas importante que ha salido de esta pequeñita ciudad, uno de los más grandes del Ecuador y de esta parte de América.
La noche del 08 de mayo del 2024, asistimos mi esposa y yo, conjuntamente con cerca de mil personas más, al reencuentro del gran Pueblo Nuevo con su gente, con su público lojano, a propósito de los inicios de su gira 2024.
Quedaron atrás los sesgos absurdos que la política, que muchas veces trata de ensuciar todo, en el fútbol se dice que “la pelota no se ensucia”, en el arte también debemos decir “que la música no se ensucia”. Aquella noche volvimos a ser un Pueblo Nuevo, entonando cada una de las canciones de su inmenso repertorio. Durante casi 3 horas, y en el maravilloso Benjamín Carrión, sonaron aquellas melodías que las tenemos grabadas no solo en la mente, sino en el alma.
Una sinfonía perfecta, una sinergia mágica entre sus integrantes Jhon Gallegos, Pablo Guerrero, Ricardo Subía, Jamil Erazo, Lenin Palacios, Leonardo Cueva, Francisco López, Germán Ati, David Játiva, los queridos amigos Ricardo “el Charro Sempértegui” y el multifacético Ernesto “el Seco” Guerrero; así, como las voces inconfundibles que son la impronta del grupo: Luis Freire, Alberto Guerrero y su director musical Miguel Mora.
Y, como si hubiera sido poco semejante performance, se unieron grandes músicos invitados, como: la hermosa voz lojana de Viviana González, Sebastián García, Álvaro Bermeo, René Paladines; y, debo hacer mención especial a dos grande músicos lojanos, a mi querido amigo Bruno Paladines, quien con aquel especial talento y sentimiento por el arte y por la vida, que sin duda heredó de otro inmenso lojano, Félix Paladines su padre, interpretó una de las canciones más hermosas de Pueblo Nuevo y que salió de la poesía de Pablo Neruda, en el Teatro sonó “Matilde”, “…si alguna vez tu pecho se detiene, si algo deja de andar ardiendo por tus venas, si tu voz en tu boca se va sin ser palabra, si tus manos se olvidan de volar y se duermen”. También quiero comentarles, para quienes no tuvieron el privilegio de estar en el Teatro Benjamín Carrión, que el gran Hernán Sotomayor, interpretó su obra magna, “A Tajitos de Caña” y la interpretó a su estilo único y genial, sin dudas Pueblo Nuevo ayudó a ubicarla en el nivel más alto posible.
Pueblo Nuevo cerró aquella mágica noche con tres maravillosas canciones: Primero con, para mi gusto, la mejor versión de Nuestro Juramento, luego de la del gran J.J; posteriormente, el Teatro vibró cuando sonó, “Loja en mi País”, “…yo nací en el filo de la patria, donde el sol está en la copa de árboles en flor…”. Y, para cerrar con broche de oro, interpretaron dos veces, porque nadie quería irse de Teatro, “A mi lindo Ecuador”, en esta melodía, todas las voces de la noche se unieron para, liderados (como dicen en la Loja profunda) por aquellas “vozarrones” de Alberto, Miguel y Luis, culminar el concierto con: “… ese amor que tienes aquí y te hará regresar aquí a tu lindo Ecuador. SI SEÑOR”.
@dflara
