Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
En 1987, John Vasconcellos, un veterano diputado de California, vio hecho realidad un propósito que lo movió por mucho tiempo, su estado aprobaba la propuesta 3659 que estipulaba la creación de unos comités de autoestima; esta propuesta fue inspirada por la idea de que una sociedad compuesta por personas con mayor autoestima mejoraría los indicadores generales de drogadicción, embarazo adolescente, abandono escolar y violencia doméstica entre otros desajustes y que las personas con autoestima mejoraría sus ingresos, y un mejor concepto de sí mismo.
En realidad, no todos pensamos lo mismo, los medios la recibieron más críticos que entusiastas; en general había, un consenso general, de que las personas con mayor autoestima tenían un mejor desempeño escolar y laboral; como contraparte, los de indicadores bajos atribuía varias de las causas que conducían al crimen, a los fracasos y a las crisis; no somos exitosos porque tenemos alta estima, está viene de lo bien que nos hace sentir nuestros actos; la autoestima proviene de nuestras acciones, no al revés; creerse grandioso sin haber actuado correctamente, no es más que narcisismo.
En el año 2017 investigadores holandeses hicieron un estudio con niños entre siete y once años en el que se concluyó que los padres que mantenían elogios exagerados como una manera de aumentar la autoestima de sus hijos no terminaban produciendo, a la larga ninguna mejora concreta en estos; más allá, los niños pudieran tender a desarrollar rasgos de narcisismo; mucho cuidado con los conceptos, porque narcisismo es tener una estima desproporcionada, hay personas de ego elevado que muestra baja autoestima; el narcisismo consiste en sentirse superior a los demás y en él deseo desmedido de recibir admiración.
Los narcisistas solo están felices cuando haya admiración sobre ellos, si no la reciben asumen una posición hostil hacia el entorno y corren el peligro de encontrar esa afirmación en cualquier grupo social, aunque para ello tengan que recaer en acciones contrarias a sus principios, algo que volverá a afectar su autoestima; el promedio de las pruebas psicológicas sobre autoestima ha mejorado considerablemente desde que se popularizaron acciones como la del parlamento californiano, pero seguimos sin cambiar radicalmente la escolaridad, las relaciones de familia o nuestra vocación social.
Una empresa que fomenta el narcisismo atrae gente que antepone los artificios de largo, qué es incapaz de asumir riesgos y que vive en confrontación vehemente con la crítica; de esta forma nuestra autoestima aumenta o disminuye en la medida en la que somos aceptados o rechazados por los grupos con los que mantenemos vínculos; mi autoestima depende de cuánto me valoro, no de lo que otros piensen de mí; los seres humanos tenemos una necesidad evolutiva de aceptación social, la autoevaluación la hacemos sobre aspectos que nos llevan a la integración; mientras más nos encerramos en él narcisismo, más nos hundimos en nuestras inferioridades.
Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Ced. # 1100310455
