Por Santiago Armijos Valdivieso
En medio del deterioro actual de la clase política ecuatoriana está la excepción del exdiputado y exdiplomático lojano, Lcdo. Pío Oswaldo Cueva Puertas, quien recibirá justo homenaje de varias instituciones y vecinos de Loja, el viernes 5 de julio de 2024, en el Teatro Nacional “Benjamín Carrión”, como reconocimiento a su valioso quehacer público, plasmado en la aprobación de trascendentales leyes y en la apasionada defensa de los intereses de la tierra que lo vio nacer.
Entre otros cuerpos normativos impulsados, destaco los siguientes: 1. Decreto Ley que permitió la creación del Banco de Loja, la entidad bancaria de los lojanos; 2. Ley de Saneamiento de Títulos de Dominio de Terrenos Urbanos en los cantones fronterizos de Macará, Sozoranga y Espíndola; 3. Ley para la Electrificación de Loja y Zamora Chinchipe y para formar la primera empresa eléctrica regional del país, con participación accionaria de todos los municipios de dichas provincias sureñas; 3. Ley de generación de rentas para la construcción de la ciudadela universitaria de la Universidad Nacional de Loja (cogestor); 4. Ley para financiar las extensiones universitarias de la U.N.L. en Catacocha, Cariamanga, Macará y Alamor y del Centro Andino de Tecnología Rural, CATER (cogestor); 5. Ley para la creación de la Universidad Técnica Particular de Loja (cogestor); y, 6. Leyes para la cantonización de Zapotillo, Sozoranga y Quilanga (cogestor).
Por otro lado, gracias a su capacidad y preparación, Cueva Puertas desempeñó honrosamente las siguientes funciones diplomáticas: embajador del Ecuador en Panamá (1989-1992); embajador de Ecuador en Costa Rica (2001-2003) y, cónsul honorario de Nicaragua en Ecuador (2003-2007).
Pío Oswaldo Cueva Puertas nació en Loja el 3 de enero de 1935. Es hijo del Dr. Ángel Minós Cueva Ontaneda (+) y de la Sra. Rosa Puertas Ledesma (+). Su formación inicial la realizó en la escuela La Salle de Loja, la secundaria en el colegio San Gabriel de Quito y la superior en las universidades Católica de Quito y Nacional de Loja. Los estudios de especialización superior los cursó en la Escuela de Administración Pública de Francia, en el Instituto de las Naciones Unidas de Nueva York (EE. UU.), y en la Academia de Derecho Internacional de La Haya (Países Bajos).
Pero más allá de su destacada formación académica, su impronta principal es su espontánea y natural predisposición para servir a la colectividad, haciendo suyos los diversos anhelos, angustias y necesidades de los lojanos, históricamente afectados por el centralismo indolente de politiqueros y burócratas atrincherados en la capital, quienes se acuerdan de Loja, únicamente, al momento de contemplar el mapa geográfico del Ecuador desde mezquinos escritorios.
Soy de los que creen, a pie firme y con la mano en la frente, que Loja ha salido adelante gracias al accionar decidido, genuino y valiente de sus hijos, al momento de defender sus intereses colectivos.
Precisamente, en ese grupo de lojanos de «ser y parecer», como anverso y reverso irrenunciable de su personalidad, está Pío Oswaldo Cueva, por ser un político correcto y bienintencionado, cuya ruta en su tarea política ha estado guiada por la brújula de la integridad y la identificación con las buenas causas ciudadanas.
Frente a ello, es plausible deber de la sociedad reconocer a quienes tienen trayectorias limpias y entregadas al servicio público. En el caso del Lcdo. Cueva Puertas, cumplida en uno de los andamios más altos y difíciles que es el de la política, pero como actividad altruista de servicio a los demás y ajena a cualquier tentación de aprovechamiento de los privilegios del poder. No cabe duda de que, para cumplirlo, tuvo una robusta formación cívica, forjada en la correcta familia a la que pertenece, desde sus años de niñez y juventud.
Consecuentemente, bien ha hecho la comunidad lojana en reconocer al hombre y el nombre de Pío Oswaldo Cueva Puertas como hijo ilustre.
Desde esta columna de opinión, me adhiero a este acertado homenaje en favor de un coterráneo honesto, destacado y luchador.
