Luis Antonio Quizhpe
Como afirma Scott McCloud el cómic es el conjunto de “imágenes pictóricas y de otros tipos, yuxtapuestas en secuencia deliberada cuyo fin es transmitir información o producir una respuesta estética en el espectador”. Pero, para que esto se dé se requiere que el lector ponga en juego todas sus capacidades sicológicas, sensoriales y cognitivas, porque estudios visuales, culturales y de las neurociencias han demostrado que leer imágenes en general, y cómic en particular no son actos tan espontáneos, sino que el código escrito y la imagen exige que el lector se involucre y ayude a completar el texto.
Con la premisa anterior, diremos que el lector es “coautor” de lo que lee ya que en cada ejercicio de lectura es necesario que nuestro cerebro aporte inferencias y pensamientos que están condicionados por nuestro entorno cultural, nuestro bagaje intelectual, nuestra historia personal y nuestros afectos, es decir, nuestra vida misma.
En verdad el signo icónico (la imagen) es mucho más concreta que el lenguaje verbal (la palabra) porque está más cerca a la realidad que representa. Pero esto no quiere decir que la narración en imágenes no posea también un carácter altamente simbólico. El cómic es un lenguaje y como tal tiene su gramática y unas reglas de lectura y escritura (convencionales) que el lector debe conocer. Por lo que la lectura del cómic no es tan transparente como se piensa, dice Román Gubern.
Entonces, sería un error creer que basta con poner cómics al alcance de los niños para que estos se conviertan en lectores como por arte de magia. En nuestro país no hay acceso al cómic desde la infancia porque no existe una industria sólida, no hay comictecas, ni está contemplado en el currículo escolar. Po lo que las convenciones de este tipo de narración pueden resultar complicadas y cerradas para los adolescentes. Abrir por primera vez un libro repleto de imágenes organizadas en recuadros, con breves fragmentos de texto esparcidos por las páginas, puede ser abrumador para el principiante.
Por lo dicho hay que arrancar aclarando algunas preguntas: ¿Cómo se debe leer este tipo de texto? ¿Qué se debe mirar primero: las imágenes o las palabras? ¿Cuál es el orden de las imágenes? ¿Cuánto tiempo se debe dedicar a la observación de un solo recuadro?, etc. Pero quién debe resolver estas inquietudes. No cabe duda que el maestro, por lo que hay apelar a su compromiso profesional, su vocación, su voluntad. Si se descuida de aplicar esta estrategia motivacional, el problema de la deficiencia lectora seguirá igual.
En fin, a la hora de orientar cómo leer el cómic hay que tener presente algunos aspectos que favorecen su aplicación: 1) es una forma de entretenimiento popular, 2) no hace referencia a géneros ni estructuras narrativas, ni tipos de personajes; 3) no repara la presencia o ausencia de palabras, porque un cómic bien puede prescindir de ellas. Lo que exige el cómic es la discriminación de las imágenes secuenciales, las viñetas convencionales y el lenguaje.
