César Augusto Correa
La Historia del Ecuador registra frecuentes rupturas del orden legal y la instalación de dictaduras, de las que generalmente se ha salido mediante una Asamblea Constituyente y la redacción de nuevas Constituciones. Han sido al mismo tiempo oportunidades para introducir en la legislación nacional nuevas y mejores instituciones jurídicas, pudiéndose exceptuar los casos en los cuales se aprobaron la Carta Negra y la Carta de la Esclavitud, allá, por el siglo XIX. La Constitución de 1946 también es considerada como una regresión en comparación con la de 1945.
La Constitución de 2008 se redactó y aprobó después de que el pueblo tuvo que levantarse por 3 ocasiones para librarse de los pésimos presidentes Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez.
Para que no tenga el pueblo la necesidad de nuevos levantamientos violentos para ponerles fin a las administraciones dañinas, la Constitución de 2008 incluyó las figuras de la revocatoria del mandato y de la «muerte cruzada», que efectivamente sirvieron para sacarlo de la Presidencia, sin ruptura del orden legal, al nefasto Guillermo Lasso.
Otra innovación trascendental fue la de dividir el poder en 5 funciones, agregándose la electoral y la de control social, a las 3 tradicionales. El objetivo era que las autoridades electorales y de control no fueran designadas mediante un reparto entre los bloques legislativos, sino a través de concursos de merecimientos organizados por órganos independientes del presidente de la República y de los legisladores. Las bondades de esta reforma se neutralizaron desgraciadamente porque el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social elegido por el pueblo fue defenestrado y los 7 vocales reemplazados con personajes descalificados escogidos a dedo por Lenin Moreno. Para restablecer la institucionalidad del país se requiere volver a tener un Cpccs con sus 7 vocales elegidos por el pueblo.
Muy importante fue la inclusión del artículo que establece la gratuidad de la educación superior pública, que abrió las puertas de las universidades a jóvenes bachilleres que no habían podido pagar la matrícula y más costos que cobraban los institutos de educación superior.
La Constitución de 2008 tiene varias otras bondades nuevas, que mencionaré en próximos artículos.
