luis_pineda47@yahoo.es
El tercer artículo sobre Simón Bolívar, vamos a conocer información sobre su adolescencia y juventud, especialmente en lo relacionado con su vida social y los maestros que lo educaron:
“El niño Simón siguió los pasos que la tradición hacía esperar para un infante de la aristocracia venezolana. A los trece años y medio de edad inicia su formación militar, y el 14 de enero de 1797 es nombrado cadete en el Batallón de Voluntarios Blancos de los Valles de Aragua, que había comandado su padre. Bolívar es ascendido al grado de subteniente y, como tal, tiene derecho a lucir uniforme azul con leones y castillos, y con su espada. Este grado, obtenido el 26 de noviembre de 1798, llega con la plena adolescencia de sus quince años como un certificado de libertad.
En 1799, Simón Bolívar, de 16 años de edad, viajó a España para completar su educación. Lo esperaba su tío materno Esteban Palacios, aristócrata venezolano en la corte del rey Carlos IV. Viviendo en Madrid asistió a la Academia de San Fernando. También acudía a la casa del sabio marqués Jerónimo Ustáriz y Tovar, gran representante de la ilustración española. Aquí el joven venezolano intercalaba los análisis de obras literarias con el estudio de tratados científicos.
Fue en casa del anciano Ustáriz donde Bolívar conoció a María Teresa del Toro, bella y culta española que sedujo su corazón. El idilio fue intenso. Él tenía 19 años, ella 20.
El joven pidió su mano y se casaron en Madrid el 26 de mayo de 1802. Colmados de amor y pasión regresaron a Venezuela, pero una tragedia los aguardaba. La muchacha se contagió de fiebre amarilla y falleció sin cumplir 8 meses de casada. Agobiado por el dolor, Simón Bolívar regresó a Madrid, y pasó a París, donde trató de esquivar los recuerdos y el sufrimiento entregándose a las fiestas, juegos y amantes. Una vida frívola y sin horizontes parecía ser su destino. Hasta que en casa de su prima Fanny de Trobriand conoció al sabio alemán Alexander von Humboldt, recién llegado de su gran viaje por América. Sus diálogos con el autor de “Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente” le dieron a Bolívar un nuevo sentido a su existencia, un gran proyecto para su vida: la libertad del Nuevo Mundo.
La educación de Bolívar en esta primera etapa de su vida, estuvo a cargo de varios maestros: Fernando Vides, Carrasco, el presbítero José Antonio Negrete, Guillermo Pelgrón (Lengua latina y Gramática), Simón Narciso Rodríguez (Maestro Principal de Primeras Letras de Caracas), Andrés Bello (Literatura y Geografía), fray Francisco de Andújar (Matemáticas) y su pariente el padre Sojo. Su madre no escatimó en gastos para darle a su hijo una buena educación. De todos los maestros citados, Simón Rodríguez, quien se ausentó del país a finales de 1797, fue el que más influyó en su formación, y así lo reconoció Bolívar en varias oportunidades.
Además de las enseñanzas recibidas en Caracas, Bolívar hizo unos cursos de matemáticas en la Academia de San Fernando en Madrid; también estudió por breve tiempo en la Ecole Royale Milítaire de Soreze, al sur de Francia, en 1802. En Madrid, en donde permaneció cerca de dos años (1799-1802), Bolívar cultivó definitivamente su talento y logró una educación sólida; estudió francés e inglés, bajo la inspección de su representante, el Marqués Jerónimo Ustáriz y Tovar, quien, en Caracas, en su propia residencia, brindó a Bolívar el mejor ambiente para su formación intelectual.”
