Político o politiquero

Vicente Paúl Maldonado Quezada 

“El altruismo, la nobleza y la caballerosidad de la política; está siendo reemplazada en la actualidad por el egoísmo, la ingratitud y el egocentrismo de la politiquería”. Jiménez Tania P. (2024)

Política.- se refiere a todas las acciones que buscan conquistar el gobierno de un país, para mantener la democracia, la política es el medio de accionar de las personas que están o aspiran estar en el gobierno. Politiquería.- es la degeneración de la política, es una corriente que no aspira al equilibrio social, sino que vela por intereses individuales, de modo que se basa en elementos desleales, egoístas y desligados a la búsqueda de la democracia, regida por las propias ambiciones personales. En nuestro país, sin duda alguna, existen buenos políticos y personas politiqueras. Los primeros hacen política y logran motivar permanentemente a una población fortaleciendo de esta manera la democracia; los segundos logran ganar una elección y, luego, la población que lo eligió se encuentra con la triste realidad que su gobernante local, estatal o nacional no procura el bienestar común, más bien busca satisfacer sus egos y caprichos. En lo personal, siempre he creído en la política de altura, en esa política que existe con el fin de procurar mejoras en la calidad de vida de una determinada sociedad; y he sabido identificar a personas politiqueras, que pretenden ganar una elección y diferenciarlas muy bien de los verdaderos políticos. Para aclarar mejor estos términos: el político siempre tiene un discurso de acuerdo a una estrategia bien diseñada y es poco probable que se salga de ella. El politiquero crea palabras que pretenden ser discurso, tratando de mimetizarse con alguna situación o momento, siempre carente de una estrategia clara de a dónde va o a dónde quiere ir. El político tiene un proyecto claro que oferta en su carrera electoral, y cuando le toca defender sus ideas lo hace de forma clara y sencilla. Es muy difícil que quede mal visto ante cualquier pregunta o en cualquier debate. El politiquero no tiene un programa claro, y es por esta razón que oferta sin profundidad en sus palabras y a la hora de preguntas o un debate, lo veremos siempre esquivo o tratando de hacer un show. El político no ataca a sus contrincantes ya que no lo necesita, él sabe muy bien qué se debe hacer y cómo hacerlo; pero esto no quiere decir que no se defienda ante los ataques de algún contrario. El politiquero busca siempre la confrontación, con ataques muchas veces hasta indiscriminados, con la única intención de conseguir audiencia buscando neutralizar, al contrario. El político habla de la democracia, defiende la democracia, y cuando es necesario le hace críticas constructivas. El politiquero se ofrece en la mayoría de sus casos como un salvador de los vicios del pasado, tratando con ello llevar al basurero los avances que ha logrado tener un pueblo gracias a su sistema democrático. El político es una persona pausada, con buena dicción, muy seguro de sí mismo, y siempre está dispuesto a escuchar a los demás. El politiquero es una persona insegura, esquivo, no deja hablar a los demás, buscará victimizarse en más de alguna ocasión. Estas son características que nos pueden ayudar a distinguir un político de un politiquero, y cada vez que estudiemos a cualquier candidato prestándole atención a estos rasgos, elegiremos mejor, ya que sólo los mejores nos deberían gobernar, de esta manera nos estamos asegurando evolución en lugar de involución y recordemos que esta involución a veces está disfrazada de revolución.