Caminaremos

Fernando Oñate Valdivieso

¿Quién no ha tenido problemas en su vida? ¿Cuántos hemos tenido que enfrentar pruebas que de una u otra manera nos permitieron crecer? Hay algunos que dicen que el dolor es inevitable y que el sufrimiento es opcional. En nuestras propias fuerzas, ante la adversidad, probablemente la opción elegida sea el sufrimiento.

A lo largo de mi vida he conocido personas que enfrentan de diferente manera la adversidad. Su actitud varía desde los casi indiferentes, hasta aquellos que anticipando lo peor, empiezan a sufrir antes de hora. Lo cierto es que los problemas son parte de nuestro día a día. ¿Cómo sería la vida sin ellos? ¿Aburrida quizá?

En el muy conocido salmo 91 el Señor nos promete: “Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón”.  Si tomamos literalmente, esperaríamos victorias como las de David, que mataba leones defendiendo a sus ovejas, o como Daniel, que salía ileso de aquel foso en Babilonia, o como Pablo, que no sufría ningún daño por la mordedura de la serpiente. Pero la promesa va más allá.

Cuando un león ataca, lo hace de manera previsible, se lo puede ver aproximarse; en cambio, la serpiente ataca por sorpresa, siempre agazapada, oculta, tratando de tomarnos desprevenidos. Así son nuestros problemas. A algunos como al león, los vemos venir, como la ruina previsible de una empresa mal administrada, o un organismo que poco a poco se enfermó por el tabaco y el alcohol. Otros por su parte, al igual que la serpiente, vienen de improviso, cuando menos lo esperamos: un infarto fulminante, un despido intempestivo, la traición de aquel en quien confiábamos. ¿Y el dragón? Pues, simboliza los problemas que la gente se auto crea: relaciones que los podrían lastimar, emprendimientos que podrían fracasar, enfermedades que los podrían afectar. Al igual que los mitológicos dragones, estos problemas en su mayoría son imaginarios, pero afectan emocionalmente a las personas y detienen su crecimiento.

Nuestros problemas podrían caer en alguna de estas tres categorías y es el Señor quien nos promete que caminaremos sobre ellos y que los superaremos; es fiel quien hizo la promesa. La clave para hacerlo esta en el mismo salmo 91 que nos llama a habitar al abrigo del Altísimo, permaneciendo en Él, manteniendo una comunión espiritual con Él, obedeciéndole. Entonces sobre el león, la serpiente y el dragón caminaremos, iremos de victoria en victoria, no nos sobrevendrá el mal y la plaga no tocará nuestra morada. ¿Tienes problemas? Cristo es la solución.