Momentos e historias

Quilanga, 26 de julio de 2024

Con el declive de la mayor crisis mundial, generada por la pandemia y el advenimiento del año 2022, superado porco a poco el estado anímico de miedo empieza a renacer la esperanza en nuevas ideas y propuestas que nacen de la reflexión personal y familia, del del silencio y de la formulación de una propuesta estratégica de vida que permita primero conocer dónde y cómo estamos, luego qué queremos hacer y finalmente hacia dónde queremos llegar.

Así, luego de un intercambio de ideas en familia, proyecto “EL JARDÍN: Café, Turismo y Naturaleza” empieza a caminar. En este recorrido, no han faltado las dificultades, pero mayores son los frutos que se han recogido.

Con la oferta de servicios de hospedaje de Hostal “El Jardín”, las Rutas de turismo planteadas por “The Garden-Tours: Desde Quilanga, para el mundo”, la alianza estratégica con Kawsana Coffee y la Biotienda de impulso al café, las artesanías y souvenir, se ha podido acoger a coterráneos, turistas provinciales, nacionales y uno que otro internacional con quienes se comparten momentos e historias de vida.

Con el inicio de estas vacaciones de verano, honrosamente recibí a dos familias, cuyos orígenes están en la vecina Espíndola y en el barrio de Tuburo (San Antonio de las Aradas-Quilanga). Me refiero al hogar de doña Marina Rosales Conde y Eliceo Jaramillo Castillo, y al hogar de Natalia Gaona con su esposo de la capital. Ambos vinieron acompañados con sus hijas y nietos, luego de casi 45 años de su última visita a su sagrada tierra.

Un objetivo animaba la visita de descanso y turismo de estas familias. Para los padres traer a su memoria los recuerdos de su niñez y corta juventud vivida en el medio y para sus hijas y nietos, acercarse a descubrir sus orígenes, sus raíces, su identidad. En ningún momento se trata de venir a “recoger los pasos”, porque ambos gozan de buena salud y cuidado.

A lo largo de nuestro recorrido escuchar a doña Marina contar que salió a los 5 años, su esposo don Eliseo, salió de Amaluza a los 10 años y en familias y años distantes caminaron los agrestes y pendientes caminos de Valdivia, Santa Rosa, La Plaza del Inca, Taranza y llegar hasta Palmira y desde allí impulsarse a su lugar de residencia actual en el Vergel (Cantón Palanda). ¡Tánto caminamos!, exclamaban, para continuar diciendo que tenían que dormir en las montañas hasta en un lapso de 5 días llegar a su destino, el destino fijado por sus padres. Los nombres de los lugares están vivos en sus recuerdos, su familia que en su mayoría emigraron por los años 66-67 están en su corazón que hasta visitaron a la única tía que les queda en Tuburo.

Natalia, quizá más cercana, creció y vivió hasta sus 18 años, recordar su escuela Francia con sus dos jornadas de clase, a sus compañeras de aula, sus amores e ilusiones de adolescentes, así como recordar sitios como Pisaca, la quebrada de Uyague, , Saraque,el Saco a donde iba a ordeñar luego de muchas horas de caminata, con especial cariño recordaba el Portete, por ser el lugar más cercano para cumplir con sus obligaciones.

Su familia no tuvo sino abrazos de consuelo y cariño para sus padres y decirles “son unos guerreros” y agradecerles por permitir con esta visita conocer su tierra, su parentela su historia. A mi me anima el contar y recuperar historias y personajes que ayudan a mejorar el proyecto y a crecer como ciudadano.