Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Hoy en día, ser ignorante es una opción, es un criterio lógico y razonable, porque tú defines y decides qué tanto sabes, aprendes y haces; estamos ante el mejor momento de los últimos quinientos años de la humanidad en cuanto a acceso a la información se refiere; miremos hacia el futuro con expectativa y definamos usar todo nuestro potencial.
La educación emocional y espiritual, combinada con la educación profesional, es la única manera de acabar con la corrupción, la delincuencia, la pobreza, la falta de alternativas, así como de otros severos problemas de fondo; el verdadero éxito es conseguir que las personas mueran cumpliendo su propósito; el éxito vive en conflicto, soporta el rechazo y la burla, está dispuesto a perderlo todo por cumplir esta misión tan elocuente y significante del éxito.
Recordemos que la atención, la pasión, la disciplina y la disposición son artículos de lujo, y todas son totalmente gratuitos y reconfortantes; es por ello que no podemos vivir cómo mendigos en el corazón, en el espíritu, ni en la mente; para todo queremos un atajo, una solución inmediata, vivimos deprisa; estamos en la era de la inmediatez, en que el análisis profundo y la meditación sobre las cosas importantes han pasado a un segundo plano.
Una gran parte de esa inmediatez reside en la vanidad, y allí los múltiples casos de personas que están bien educadas, pero son muy mal educadas; necesitamos detenernos un poco y una vez más, ver con claridad, escuchar con sensatez y paz; urge leer con serenidad y conciencia, solo es cuestión de segundos para darnos cuenta de que ya nadie tiene tiempo ni quiere darse el tiempo para hacer las cosas con serenidad y consciencia.
El conocimiento trae razonamiento y éste trae progreso a la humanidad, no importa cuánto sabes, importa cuánto haces; la ignorancia sobre nuestros valores como seres humanos, la ignorancia de propósito, la ignorancia de lo prioritario, la ignorancia de cómo aplicar el conocimiento, la ignorancia de cómo canalizar las adversidades, la ignorancia de no saber qué es el verdadero éxito, ignorancia de saber y desconocer el fracaso no existe sino la sensación de sentirse fracasado, la ignorancia de cómo levantarnos cuando estamos abatidos, la ignorancia de tener vista, pero carecer de visión, la ignorancia de pensar que la educación solo está en las universidades, la ignorancia de ignorar la biblioteca, todas ellas nos acosan y nos limitan, no nos deja crecer.
Es importante saber, pero es mucho más importante saber hacer; las mentes inteligentes están dispuestas a aprender, pero sobre todo a desaprender y siempre tienen los oídos prestos al entendimiento; aprender sin disciplina no es eficiente, haciéndolo aplicando sistemáticamente se hace eficaz, y si además incluyes la honestidad, hallarás una efectividad extraordinaria; la sabiduría no es lo mismo que la inteligencia; la inteligencia es la capacidad mental de pensar rápidamente para ver las conexiones entre las cosas, para recordar datos, para analizar y visionar.
Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Ced. #: 1100310455
