César Correa
El sábado anterior se conoció que la lista de candidatos a asambleístas por la provincia de Loja estaría encabezada por María Verónica Íñiguez Gallardo. Inmediatamente llegó de toda la provincia la pregunta «¿Y quién es ella?», a lo que me tocaba contestar «Yo también quiero saber». Algunos se sintieron complacidos porque creyeron que era hija del conocido militante Max Íñiguez Íñiguez. Por la tarde ya circulaba una corta biografía, según la cual se trata de una investigadora en el campo de la biología. Ahora falta verla y oírla.
Después de estas informaciones iniciales la pregunta que queda es la siguiente: ¿Es una nueva lideresa, que viene a llenar un vacío que tiene la provincia, o simplemente es una caja de resonancia, con la cual se puede practicar la ventriloquía?
María Verónica tiene que poner cuidado extremo en no dar sensación de que se trata de lo segundo, porque cometería un fatal error electoral.
Para la militancia de la Revolución Ciudadana el anuncio de que Diego Borja va para la vicepresidencia y Xavier Lasso para encabezar la lista de candidatos a asambleístas nacionales fue una fuerte inyección de entusiasmo, que desató las exclamaciones de aprobación y de compromiso de intervenir activamente en la campaña electoral para trabajar por su triunfo. Pero sobre María Verónica Íñiguez las decisiones están en suspenso.
Si llega a demostrar plenamente que posee las cualidades de lideresa la Revolución Ciudadana se convertirá en un sólido bloque electoral en la provincia y se experimentará un vigoroso resurgir.
Las condiciones de lideresa tienen que observarse fundamentalmente en dos cosas: a) Ponerle punto final a las exclusiones, a las acciones dirigidas a mantener una determinada hegemonía, con búsqueda permanente de la destrucción de otros lideratos y la segregación de los organismos de base o colectivos; tiene que tender la mano a todos, escuchar todas las opiniones para obtener la unidad, dando lugar a la elección verdaderamente democrática de las directivas cantonales y, b) Cerrar el ciclo de la autoclausura del movimiento, que ha permanecido ausente en los cantones y en la ciudad de Loja se ha reducido a un encuentro semanal (a veces, ni eso) para saludarse y tomarse un cafecito (a veces, ni eso). Se tiene que elaborar un plan de trabajo proselitista que tenga a la militancia con tareas a ejecutarse todos los días, en los 16 cantones.
El discurso que ella pronuncie en la reunión de mañana marcará en gran medida la tónica de la campaña.
