José Bolívar Castillo V.
Para poder sacarlo al país del laberinto o del pantano en que se encuentra es indispensable encontrar fórmulas imaginativas que obviamente contradicen los elementos básicos en los que se sostiene una estructura hecha para la manipulación del Estado que es a todas luces no viable. Esta fatal disyuntiva de: o resignarse a seguir gobernando con la Constitución del 2008 o convocar a una nueva Asamblea Constituyente es un imposible en la actual coyuntura nacional e internacional.
Por tanto, es necesario encontrar salidas para evitar el caos y la debacle sin descartar en forma anárquica el marco jurídico existente. Este es el sentido de la propuesta que desde hace ya doce años le hemos venido haciendo al país pero que evidentemente ha chocado con el formalismo a ultranza de los grupos que están aprovechándose del caos existente.
La Constitución de Montecristi que, como alguien dijo por ahí, debía ser para 300 años, esta repleta de novelerías internacionales y contradicciones. Yo he podido constatar mas de cuarenta que generan una permanente condición de ingobernabilidad manejada a su manera por la famosa Corte Constitucional que en realidad está ejerciendo el rol auto asignado de Asamblea Nacional Constituyente de Plenos Poderes, encargado de proteger el tinglado montado con la famosa consulta del «siete veces si» y su equipo complotado. Basta observar lo sucedido con Yasuní, con la advocación de Nta. Sra. Del Cisne Patrona del Turismo Nacional, con la Ley de Educación convertida en contrato colectivo salarial, con la demanda de inconstitucionalidad de las reformas al Código de la Democracia y la reimplantación del voto en plancha, etc etc.
Aquello de que simplemente se consulte al pueblo si se pone en vigencia la Constitución del 98 es un dislate, pues aparte de que dicha Constitución está tan o más repleta de contradicciones y proclamas líricas que la vigente, ese procedimiento jurídico es un imposible.
Por tanto, no queda otra que leer y meditar con mucha atención los cuatro últimos artículos que contienen los candados de nuestra Carta Fundamental y en especial el Art. 444 que dice:
La asamblea constituyente solo podrá ser convocada a través de consulta popular.: Eso es justamente lo que proponemos, incluir en esta elección una pregunta que diga lo siguiente: «ESTA USTED DE ACUERDO Y POR TANTO DISPONE QUE LA Asamblea Nacional que se elija para el período 2025-2029 dedique los primeros noventa 90 días de sus funciones, a conocer, debatir y aprobar o modificar en calidad de Constituyente el proyecto de reformas constitucionales que haya sido presentado a consideración del pueblo por el candidato presidencial que triunfe en dicho proceso electoral».
Los siguientes párrafos del Art. 444 de la Constitución, no son un obstáculo para este procedimiento pues corresponde al Presidente o a las dos terceras partes de la Asamblea o al 12% de las personas inscritas en el registro electoral disponer la consulta, en la que se establecerán las respectivas reglas del proceso electoral. En este caso tendría que ser el Presidente quien disponga incluir esta papeleta de consulta para establecer condiciones de gobernabilidad e institucionalidad del Estado, sin lo cual es imposible enfrentar los problemas de seguridad pública y promoción de inversiones y empleo.
El último párrafo del 444 dispone además y debe cumplirse que: «la nueva constitución para su entrada en vigencia requerirá ser aprobada mediante referéndum con la mitad más uno de los votos válidos».
La obligatoriedad de que los candidatos presidenciales en campaña presenten su propuesta constitucional, les enfrentará a la necesidad de «mojarse el poncho» e identificarse ideológicamente, elevando la calidad del debate electoral que tendrá que ir por arriba de las típicas propuestas populistas, con las que lamentablemente se han venido haciendo las campañas electorales.
Al pueblo no hay que preguntarle en las seudo consultas populares si esta «a favor del bien y en contra del mal”, como índice de apoyo al gobernante y sus expertos en marketing politiquero, sino permitir que la ciudadanía se pronuncie sobre estos aspectos que son fundamentales para que el país pueda salir del pantano de inseguridad y falta de perspectivas en que se encuentra.(O)
