En la “década ganada”, no contamos con un Plan Nacional de Lectura, como política de Estado, pese a que el ministro de Educación y de Cultura y Patrimonio, Raúl Vallejo es un reconocido escritor. El régimen, consideró que los 4 libros de las materias básicas eran suficientes para cultivar hábitos lectores en los estudiantes. Como consecuencia los alumnos de EGB MEDIA y SUPERIOR no han superado los niveles de comprensión literal e inferencial; y, los bachilleres reprueban el ingreso a las universidades porque acusan deficiencias lectoras. Las evaluaciones hechas por el propio Gobierno dan fe que alumnos y profesores reprobamos Lengua y Literatura y también Matemáticas.
El gobierno de Moreno, “Toda una vida”, planteó la política educativa para el fomento de la lectura “Juntos leemos”, a través del Ministerio de Educación, de la cual se desprendió el Plan Nacional de Promoción del Libro y la Lectura “José de la Cuadra”. Buen intento, pero no logró los objetivos porque lo hicieron al fin del periodo. La Organización de los Estados Iberoamericanos dio la plata; el Gerente del Plan cobró como ministro y puso a 27 burócratas; los coordinadores de los Tambos ganaron modestas bolsas. Los dólares se quedaron arriba.
“El Gobierno de todos”, de Guillermo Laso, a través de la Subsecretaría para la Innovación Educativa y el Buen Vivir, trazó el famoso Plan Lector Institucional YO LEO, el que pretendía unir a la escuela, la familia y la comunidad para llevar adelante el programa de fomento a la lectura. Dicha Subsecretaría dispuso que en todas las instituciones educativas del país se ponga en marcha el PLAN LECTOR INSTITUCIONAL, para lo cual dio los “Lineamientos para orientar la selección de libros de lectura de la lista de útiles”. Pero, fue una orden unilateral, sin asesoramiento alguno, por lo que los establecimientos fiscales, municipales, particulares y fiscomisionales no disponen de dicho plan.
Pero el Plan referido tiene algo interesante. Los alumnos deben elegir cada año dos obras literarias en consenso con la comunidad educativa, los padres de familia y en base a sus preferencias lectoras. Y, “ojo”: se prohíbe direccionar o insinuar convenios con editoriales para la adquisición. Pero, ciertas instituciones particulares y fiscomisionales negocian con Santillana. Inclusive el Plan sugiere el CANON respectivo con obras literarias en género poético, cuento, novela y teatro, tanto para EGB Media, EGB Superior y Bachillerato, partiendo de autores ecuatorianos, latinoamericanos y universales.
“El Nuevo Ecuador que mira el futuro”, gobernado por Daniel Noboa Azín, ha propuesto la Política Nacional de Fomento a la Lectura, la Oralidad y Acceso al Libro de Ecuador 2024-2030 que sería ejecutado por el ministerio de Cultura y Patrimonio. Es un plan técnico, ambicioso, integral que involucra a todas las instituciones del Estado, a la familia, al magisterio nacional, a la empresa pública y privada. Pero, para su ejecución se requeriría no menos del 8% del PIB.
Las propuestas de Moreno, Laso y Noboa hablan de promoción, mediación y de la necesidad de crear hábitos de lectura en los alumnos, para lo cual estos y los profesores requieren, no solo de textos con diversos soportes de lectura, sino mucho profesionalismo, vocación, compromiso y voluntad. ¡Vamos maestros!
