No podemos esperar buenos resultados cuando existe un desvío intencional hacia la ausencia de desarrollo y la mala administración pública. En Loja, ambas premisas se ejemplifican con el asentamiento de las obras realizadas en donde si bien se hace una inversión en infraestructura pública como calles, vías y parterres. Se deja de lado la planificación verde, algo que es urgente y necesario, pues la creación de plaza dura no hará más que acrecentar problemáticas urbanas ya existentes.
En este punto, muchos confunden el mantenimiento de espacios verdes con la creación de nuevos. Y más aún, la planificación ordenada de estos a largo plazo, para esto, debemos únicamente confirmar algo que ya sabemos, pues no existe espécimen alguno ya sea de árbol, arbusto o cualquier otro que crezca de un día para otro. Y por ende, cualquier acción que se pretenda tomar desde los puestos de orden se deberá contemplar la parte teórica expuesta y no, a un beneficio político directo, mismo que demanda obras inmediatas y visibles.
En este contexto, que la solución venga de más espacios verdes en parques y menos techos en canchas deportivas. Más campañas de reforestación urbana y menos ramas de árboles viejos caídos. Mas verde que gris en el campo visual de las personas que visitan a los atractivos turísticos de la ciudad.
Muy seguramente, nos queden años para evidenciar un cambio significativo o al menos suficiente, pues valiéndonos incluso de la replicabilidad de las políticas verdes de ciudades gemelas es algo complejo de hacer, pero siempre, necesario y urgente para que Loja no se vea rezagada nuevamente en los finales de listas. Está, en particular una lista que tope temas como innovación, ergonomía, buena calidad de vida y cuidado ambiental.
