En la entrega anterior afirmé que: “El Gobierno de todos”, de Guillermo Laso, en mayo de 2019, a través de la Subsecretaría para la Innovación Educativa y el Buen Vivir, trazó el Programa para el fomento de la lectura YO LEO, el que pretende unir a la escuela, la familia y la comunidad para llevar adelante la tarea de motivar e incentivar a los estudiantes del país hacia el mundo del libro y la lectura.
Dicho Plan “busca incentivar distintos modos de acercamiento de la comunidad educativa a la lectura. Así, impulsa proyectos de promoción, animación y mediación lectora, desde los y las estudiantes, docentes, bibliotecarios, administrativos, representantes legales y grupo familiar aplicando estrategias interdisciplinarias, lúdicas e innovadoras para acercarse y acompañar al proceso lector”. Para ello planteó los Lineamientos para orientar la selección de libros de lectura en la lista de útiles.
Sobre la base del CANON sugirió la adquisición de dos obras literarias en consenso con la comunidad educativa, partiendo de las preferencias lectoras de los estudiantes, las posibilidades económicas de los representantes y del desarrollo social de la comunidad educativa, la cual debe tener en cuenta la importancia de la lectura en el proceso educativo. La lista de textos que propone, en ningún caso es obligatoria o restrictiva; los estudiantes pueden seleccionar otros títulos o autores según sus intereses.
El Plan aboga por la necesidad de arrancar con autores ecuatorianos, luego latinoamericanos y universales. Así, para EGB MEDIA, ecuatorianos: Cuentos de hadas, gatos y garabatos de Alicia Velasco; latinoamericanos: No me lo vas a creer de Alicia Molina y El beso más largo del mundo de Ricardo Chávez; universales: Flor de leyendas de Alejandro Casona. Para EGB SUPERIOR, ecuatorianos: El país de Manuelito de Alfonso Barrera; latinoamericanos: Sangre de mestizos de Augusto Céspedes; universales: Cuentos por palabras de Agustín Fernández. Y para BACHILLERATO, ecuatorianos: El palacio de los espejos de Abdón Ubidia, latinoamericanos: Arráncame la vida de Ángeles Mastretta y, universales: Las mil y una noches, de autor anónimo.
El espíritu del Plan es preferir a valores ecuatorianos, a nuestra literatura, aunque pueden seleccionar otros autores, con el asesoramiento de padres y maestros. Está concebido con alto sentido nacional. Pero la permisividad ha llevado por otro camino a muchos centros educativas particulares y fiscomisionales, quienes han incorporado en sus currículos de lectura a autores extraños. No está mal, en términos de promover la lectura, pero deberían iniciar con lo nuestro para luego buscar otras alternativas. Y en esta materia, cubre el mercado, Santillana, transnacional muy poderosa. Sin duda algo podrá hacer el Ministerio de Educación, de Cultura y el propio Gobierno nacional.
