Propuesta de valor

Por: Sandra Beatriz Ludeña

Vivimos una crisis energética que nos alerta hacia dónde debemos apuntar si queremos sobrevivir sin apuros, en ese sentido es que necesitamos generar más propuestas de valor acompañadas a nuestros proyectos; incluso, esta es una de ellas.

Resulta que con los apagones de luz eléctrica se nos va de las manos la estabilidad de ingresos, muchos negocios van a la quiebra y esto no es todo, hay personas perdiendo la vida, pues viven conectadas a aparatos; hay otras que sirven a la sociedad en casas de salud, donde cada servicio usa máquinas que funcionan con energía eléctrica. Pero, no estábamos conscientes de muchas cosas sobre tecnología, impacto social y propuestas de valor.

Con el fervor de la aceleración tecnológica se nos olvida preguntar ¿de qué dependemos? ¿Qué cosas son indispensables para la vida?  Estar conscientes de qué sucedería si careciéramos de tales elementos.

Estamos en un punto de inflexión donde deberíamos replantear nuestro enfoque hacia el desarrollo tecnológico, pero esta vez, orientándolo hacia un modelo más humano y sostenible. Esto lo afirmo afianzada en la experiencia de mis antepasados, mi madre contaba que mi abuelo era un buscador incansable de la propuesta de valor, él nunca ofrecía sus servicios sin añadirle su forma de hacer las cosas, es decir, agregaba valor basado en “su propia tecnología diseñada para ayudar al prójimo” y aunque desde la época en la que él vivió hasta la actualidad, ya ha pasado un siglo, las cosas parecen tener la misma clave para resolverse.

Estoy apuntando a la tecnología como motor de cambio para generar un impacto positivo, mejorar la calidad de vida de las personas y contribuir al bienestar global. La propuesta de valor ayudaría a promover la sostenibilidad en el sector tecnológico. Pero ¿en qué consiste este planteamiento? Ahora lo explico:

En realidad, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, mas, esta no se fijó en la sostenibilidad de lo humano, justamente allí hay que afianzar su fuerza, pues, la sostenibilidad debe ser la base y, esto tiene que asumirse como estrategia empresarial.  La economía digital ha traspasado fronteras en todo el mundo, estando presente y generando impacto directo en el Producto Interno Bruto (PIB) de los países, mas, muy pocas de las grandes empresas tecnológicas miden su impacto social.

Si las empresas tecnológicas no saben cuál es su impacto social, retroceden cientos de años, como los ganaderos que criaban vacas para servirse de sus lácteos, pero no sabían de qué forma puede prevenir la muerte de su ganado por consecuencia de la sequía.

En resumen, comprender cómo las innovaciones tecnológicas afectan a las personas y a las comunidades y tratar de generar estrategias tecnológicas que agreguen valor, es la clave.