El reto de las editoras nacionales

     Como se recordará, el Plan Nacional de Lectura propuesto por el gobierno de Lenin Moreno, lanzado desde Ibarra en el 2017, contenía tres ámbitos de acción: 1) Estímulo al lector, 2) Fortalecimiento bibliotecario y 3) Fomento del sector editorial. Con relación al primero, a medias llegó a la niñez y juventud con los denominados Tambos de Lectura, en algunas provincias del Ecuador. Respecto a vigorizar las bibliotecas quedó a fojas cero y, con el impulso del sector editorial solo 5 empresas son beneficiadas.

Desde el año 2011 la puerta estuvo abierta solo para 5 editoriales:  Santillana, Corporación Editora Nacional (CEN), empresa privada sin fines de lucro; Editorial Educatemas, mejorando la educación del mundo; EDINUM, Don Bosco y SM Ecuediciones. Estas han tenido en sus manos la edición de los contenidos que usarán los alumnos a nivel de Educación Inicial, Educación General Básica y Bachillerato General Unificado. ¿Han actualizado los textos en estos 13 años?

     Entonces, apenas hay pan para 5 editoras. Para el resto naranjas. Y estas tienen bien hecho el negocio con las instituciones educativas particulares, fiscomisionales y hasta fiscales, porque a sus autoridades y profesores les dan incentivos como computadoras, proyectores, cursos de capacitación, becas, pizarras y coimas. Como el fin justifica los medios, no importa el consenso con la comunidad educativa, las preferencias lectoras, el bolsillo de los representantes, la irrealidad temática de los textos.

     Frente a estas injusticias queda asumir un verdadero reto a las empresas editoriales del país, puesto que está entredicho que el Plan Lector del actual gobierno apoyaría a toda la empresa editora nacional. Y esta debe ofrecer productos educativos de calidad, partiendo del currículo escolar y del canon nacional, capaz de que ofrezcan material para todos los niveles educativo incluso para la universidad y así democratizar el libro y la lectura a nivel de la población estudiantil y público en general.

     Hay empresas editoriales del Ecuador que ya han empezado con este trabajo. Ejemplos abundan: Publicaciones UTPL, Editorial Universitaria-UCE Quito, EDÚNICA. El municipio de Guayaquil, a través de la Dirección de Gestión y Promoción Cultural trabaja con 15 editoriales independientes para ofrecer textos de estudio a los alumnos: Grupo Mono Cómic, Ardilla Estudio, La Casa Morada, Cadáver exquisito ediciones, Ágora libros y textos, El Fauno verde, Hipopótamo edición y creación, UARTES ediciones, Librería El Escribiente, Merries, Butaca Paradiso, Librería La Gloriosa, JA libros y más, Rockec Ediciones, Autores ecuatorianos y Doménica Concha.

      El trabajo de EDÚNICA, Editorial Universitaria Católica de Cuenca, es singular, pues, ha dado un invalorable aporte a la ciencia, a la educación, al arte y la cultura nacional y universal. Sus productos, no solo que son de calidad, sino de un profundo contenido humano, académico y científico. Sin duda porque los recursos humanos que vertebran las actividades son de primera. Estos ejemplos deben imitar las editoriales del Ecuador, capaz de que puedan competir en esta nueva campaña de lectura que después del 2025, a lo mejor se realice.