Bicentenario de la Batalla de Ayacucho

César Augusto Correa

Nuestra independencia del dominio español se selló el 09 de diciembre de 1824, hace 200 años, cuando los ejércitos de Simón Bolívar y Antonio José de Sucre vencieron a las fuerzas españolas en las llanuras de Ayacucho, en la Sierra Sur del Perú. Con la victoria de Pichincha el 24 de mayo de 1822 conseguimos desplazar a los ibéricos del territorio que hoy es la República del Ecuador, no obstante, pesaba sobre nosotros la amenaza de que los realistas avanzaran desde el sur y nos volvieran a someter a su férula.

Simón Bolívar lo percibía acertadamente y declaró que la independencia de la Gran Colombia no estaría consolidada hasta que fueran derrotados los ejércitos del Virreinato del Perú.

El antecedente inmediato fue la batalla de Junín, el 06 de agosto de 1824, en la que los patriotas, al mando de Sucre, vencieron a los españoles. Entonces los ejércitos libertadores se dirigieron hacia Ayacucho. Allí se enfrentaron unos 9.000 realistas contra 5.700 hombres comandados por Sucre. Las tácticas acertadas de los patriotas consiguieron que, al cabo de dos horas de lucha, los españoles emprendieran la retirada.

Lo que quiero resaltar es que el ejército patriota estuvo compuesto por centenares de lojanos, entre ellos una mujer, Inés Jiménez, quien se había enrolado como Manuel Jiménez; sin embargo, fue descubierta y recibió el reconocimiento de su hazaña. Y Loja no solamente aportó con soldados, sino que entregó considerable apoyo con armas, caballos, vestimentas, alimentos y una cuantiosa cantidad de dinero en efectivo, lo que Bolívar y Sucre estimaron como un sacrificio extraordinario de nuestra población, que puso al descubierto su inigualable fervor cívico.

Dos días después de la batalla de Ayacucho, se suscribió la Capitulación, cuyos puntos importantes fueron «1) reconocimiento pleno de la Independencia del Perú; 2) obligación por parte de los realistas de rendirse y entregar todas sus plazas en el territorio del Perú y el Alto Perú; 3) respeto por el lado patriota a los presos realistas y obligación de pagarles el viaje de regreso a España; 4) respeto a las propiedades españolas en el Perú; 5) reconocimiento por parte del Estado independiente de las deudas contraídas por el gobierno realista en el territorio que este último había administrado» (Pablo Macera, en su libro Historia del Perú, editorial Bruño, Lima, pág. 103).

En este corto reportaje agrego las fotos de 2 páginas del libro Historia de Loja y su Provincia, de Pio Jaramillo Alvarado, en las que se cita a las heroínas lojanas Nicolasa Jurado e Inés Jiménez, que se llenaron de gloria en la segunda década del siglo XIX; un siglo después, asimismo, tuvimos páginas brillantes protagonizadas por la extraordinaria Matilde Hidalgo de Procel.