El camino para el desarrollo sostenible es cuidar de la Madre Tierra y a quienes vivimos en ella

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Un componente olvidado en las festividades religiosas, especialmente en la Navidad, es lo relacionado al cuidado de todos quienes vivimos en esta casa común que es la Tierra.

Nelly Arrobo Rodas nos ilustra sobre el tema del cuidado, desde las Ciencias Sociales:

“Un estudiante preguntó a la antropóloga estadounidense Margaret Mead ¿cuál, consideraba ella, fue el primer signo de civilización en la humanidad? Lejos de tomar en cuenta las muestras grandes que todavía reposan en nuestros museos, como testigos de las culturas ancestrales, ella dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua fue un fémur que alguien se fracturó y luego apareció sanado. Mead: explicó que, en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. Pues no puedes buscar la comida o el agua, ni huir del peligro, de modo que un fémur quebrado que se curó evidencia que alguien se quedó con quien que se quebró y que lo vendó e inmovilizó la fractura, es decir, que lo cuidó”.

Leonardo Boff, nos ayuda a profundizar en el tema “Camino hacia un futuro sostenible”:

“Y, por fin, lo que los científicos llaman: la introducción de una nueva era geológica del Antropoceno que significa que la gran amenaza a la vida, a la biodiversidad, a los bosques, las formas diferentes de vida que existen; la amenaza no viene de un meteoro rasante, no viene desde afuera, viene de la acción del ser humano irresponsable, que violenta contra todos los ecosistemas, de tal manera que el gran biólogo, el más grande de este siglo, Edwar Wilson dice  que cada año el furor industrialista nuestro elimina entre 70 a 100 mil especies de seres vivos y hay un millón de seres que están gravemente amenazados”.

¿Qué hacer? Nuevamente, Leonardo Boff, nos ayuda en la reflexión:

“El Papa en la “Fratelli Tuti” indica varios párrafos: “tenemos que empezar en la región, el bioregionalismo, en el territorio donde estamos, no el territorio donde arbitrariamente ha definido el municipio, no, el territorio como la naturaleza lo ha diseñado con sus montañas, con sus bosques, con sus ríos, con sus aves, con su flora, con su fauna, con sus paisajes, con la población que ella ha vivido que ha creado tradiciones con sus planillas con la cultura que ahí ha vivido y se ha creado otra visión, con sus planicies, con la cultura que ahí se ha creado; en ese espacio, en esa región se puede crear una sociedad y un mundo verdaderamente sostenible, porque es un espacio que podemos controlar, que se puede crear una agricultura agroecológica, que se puede crear una democracia participativa todos participan, que se pueda tomar decisiones para que se disminuya la pobreza que está en el lugar, que se recupera la cultura, las tradiciones, las personas importantes que han vivido ahí, cultivar la religión, las fiestas, tener esa visión más completa, más holística de la religión; la producción no es hecha por grandes firmas, por grandes construcciones sino por cooperativas pequeñas que no se necesitan transportar las cosas, todo se realiza ahí.  Y tenemos lo suficiente y lo decente, empiecen de abajo dónde están, con el vecino o el otro hace el final del mundo, pero empiecen desde abajo, en el territorio, es el reto que planteo a todos ustedes, cada uno tiene su territorio donde están los límites que la naturaleza ha hecho, miren los árboles, miren las aguas, miren los suelos, miren la cultura, las tradiciones y servicios que la naturaleza ofrece y cuál trabajo humano podemos mejorar, creen ahí un modo sostenible de no al infinito, sino aquel que nos da lo suficiente  para nosotros y todos los demás seres vivos que forman la comunidad de vida, nuestros hermanos y hermanas,  los animales, los peces, las alpacas, los caballos, todos los que viven y están en esa comunidad o región. Entonces trabajar la región, ahí podemos garantizar el futuro de una sostenibilidad”.