Feliz año nuevo 2025

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

La celebración del Año Nuevo tiene raíces antiguas y diversas en culturas de todo el mundo. A lo largo de la historia, diversas civilizaciones han marcado el cambio de año de diferentes maneras. Las formas de celebrar varían, pero el concepto general de comenzar un nuevo ciclo para renovar la esperanza individual que es común en muchas tradiciones.

Así en Babilonia, antigua ciudad de Mesopotamia, alrededor del año 2000 a.C., se realizaba el Akitu –del que se considera fue la primera celebración de Año Nuevo-, un festival religioso vinculado a eventos agrícolas que marcaba la renovación anual y el renacimiento del mundo natural. Los babilonios creían que gracias a los dioses el mundo se limpiaba simbólicamente y quedaba listo para el regreso de la primavera.

El mundo católico romano, que hasta 1582 se guiaba por el calendario juliano (es decir que celebraba el Año Nuevo el 1 de marzo), restableció el 1 de enero como inicio de la festividad, debido al cambió que hizo el papa Gregorio XIII al crear el calendario Gregoriano. Las referencias históricas señalan que a partir de entonces se comenzó a celebrar esta fecha en el mundo occidental.

Vinculados generalmente a creencias espirituales, supersticiones y simbolismos, los rituales de Año Nuevo, que varían según la región y la cultura, comparten la idea común de dejar atrás lo antiguo y dar la bienvenida a lo nuevo con esperanza. Simbolizan la renovación, la buena fortuna y los buenos augurios. Estos son algunos de los más destacados: En nuestro país, uno de los rituales más populares es la quema del muñeco de Año Viejo, que cuenta la historia, proviene originalmente de Europa derivada de antiguos rituales paganos como los saturnales de los romanos.

En América latina se refiere primero a Ecuador, donde una epidemia de fiebre amarilla azotó a los habitantes de Guayaquil en 1895, ante lo cual se tomó como medida sanitaria confeccionar atados de ropa de los fallecidos con un poco de paja e incinerarlos para ahuyentar la peste y evitar el contagio, dando posteriormente origen al ritual de la quema de Año Nuevo. Según la tradición, esta práctica representa un acto de purificación para alejar las energías negativas del año que culmina, la eliminación de lo pasado para permitir la regeneración del tiempo y las energías, y abrir caminos para la buena suerte al año venidero.

Lo cierto es que el nuevo año representa la metáfora del destino próximo, de aquello que está por venir. Por tanto, nos disponemos ante él con la ilusión de poder hacer realidad deseos importantes, sueños personales y objetivos de felicidad. Del mismo modo, queremos que se quede en el viejo año el sufrimiento, la tristeza, las decepciones acumuladas y los malos momentos. Cada país tiene sus propias tradiciones para festejar la noche del día 31 de diciembre.

Sin duda alguna, el día 1 de enero constituye el momento oportuno en el que las personas aprovechan la ocasión para felicitar a los familiares y amigos deseando un Feliz Año Nuevo, felicitación que constituyen de las tradiciones de la Navidad. Cada 1 de enero, las personas se marcan objetivos y golpes de pecho que en muchas ocasiones caen en el olvido en el mes de febrero.

Consideramos que la fiesta del fin de año o el año nuevo, no se trata de hacer una fiesta y celebrar con un buen pastel y un trago de un buen vino, es un evento que puede ayudarle a crecer y expandir sus horizontes si lo hace de una forma peculiar, especial y diferente, el nuevo año representa la metáfora del destino próximo, de aquello que está por venir. Por tanto, nos disponemos ante él con la ilusión de poder hacer realidad deseos importantes, sueños personales y objetivos de felicidad. Del mismo modo, queremos que se quede en el viejo año el sufrimiento, la tristeza, las decepciones acumuladas y los malos momentos. Cada país tiene sus propias tradiciones para festejar la noche del día 31 de diciembre.

Según la tradición, esta práctica representa un acto de purificación para alejar las energías negativas del año que culmina, la eliminación de lo pasado para permitir la regeneración del tiempo y las energías, y abrir caminos para la buena suerte al año venidero. Genere un pequeño cambio que haga que cada día no pase desapercibido. Aprenda algo nuevo, haga una buena acción, provoque una sonrisa en alguien, avance en tu proyecto de vida e invierta en usted mismo cada día. de corazón ¡¡¡Feliz año nuevo a todas las lojanas y lojanos!!! Así sea.