Las puertas del nuevo año están abiertas

Quilanga, 06 de enero 2025

Luego del bullicio de la despedida del año viejo, del ensordecedor ruido de aparatos electrónicos y del derroche de dinero en juegos de luces artificiales que contaminan el ambiente y afectan la salud humana y de nuestras mascotas, vienen los abrazos y buenos deseos para que el 2025 sea lleno de éxito y en donde, el camino sea la paz, la justicia y la alegría.

Deseo siempre que el nuevo año sea mejor, pero para ello es necesario trabajar, soñar y esforzarse continuamente por cumplir el sueño, que debe superar lo efímero, que ya se fue y donde debieron quedar sepultados todos los pensamientos negativos y nocivos que esclavizan la vida y sus emociones fomentando el maleficio de la “mala suerte”, que realmente no existe. Pues, todos por inspiración divina y humana vamos en la conquista de objetivos para el bien personal y de la sociedad.

Para llegar a cumplir los sueños, hay que empezar por cuidar la familia que es la expresión más sublime del amor y del servicio, tan cerca está el primer prójimo al que se debe amar y honrar, lo externo es apariencia.  

Hay que cuidar el trabajo, lo conseguido con esfuerzo y constancia diaria dignifica la vida de las personas, pero, no por ello, permitir que violenten la dignidad del trabajo y los derechos inalienables e irrenunciables. El trabajo es servicio y cada uno está en lo que su vocación personal lo define como persona y profesional, jamás el trabajador debe ser rehén de la injusticia social, al contrario, es el medio de humanización.

Se debe cuidar la salud física y emocional, es decir, el ser humano debe aprender así mismo a valorarse, estimarse y cuidarse para recuperar el amor por su ser, por la vida, cada persona en sí misma es un ser de luz. Al ayudarse así mismo, puede salir a ayudar a los demás. Desde mi yo, desde mi identidad, desde mi paz entender que el camino del otro.

El cuidado de la familia, del trabajo y de la salud exige tomar decisiones correctas y planificadas distantes de las tormentas y turbulencias del tiempo. Los imprevistos que cruzan el camino para llegar al éxito deben superarse, precisamente, levantarse es mirar el horizonte para remprender un nuevo viaje.

El 2025 debe superar los razonamientos, el intelectualismo, que distancia a las personas de las oportunidades; hay que atacar al enemigo primordial del hombre, la soberbia, que ciega el amor, la envidia que envenena el alma, el arribismo que desplaza y el egoísmo que envanece. Se necesita ser hoy verdaderos guerreros para fomentar la humildad, la alegría, la paz y la justicia para dar frutos de esperanza y de servicio.

La conversión de corazón en el nuevo año está en recuperar la identidad de persona, de hijo, de padre. Es el momento de no culpar, ni buscar culpables, peor quedarse en el pasado, o trasladarse al futuro sin un objetivo. Esta es la hora de vivir la responsabilidad, de vivir el presente, de arreglar los errores y enfrentar las consecuencias de lo vivido. Cada vida es un emprendimiento que construir no desde lo monetario, sino desde el servicio.

Estimados lectores las puertas del nuevo año están abiertas y son una nueva oportunidad de vivir, no de sobrevivir. No dejar que las fechas pasen sus hojas sin sentido, sino que, los minutos, las horas, los días y los meses que transcurran sean para amar y servir más. Así seremos seres nuevos

Feliz año nuevo