¡Dios mío que debate!

Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Este comentario lo hago desde mi visión de ciudadano común y corriente, pero creo interpretar el sentir de un amplio sector de población que, ante el bajo nivel del debate presidencial de este último domingo, estamos realmente preocupados frente al baratillo de ofertas de los candidatos que demostraron, a todas luces, su desconocimiento de la realidad nacional. Con un derroche gigantesco de demagogia en un afán desmesurado de llegar al poder.

El debate fue una confirmación de que los ecuatorianos tenemos poquísimas opciones con credibilidad; además, el CNE quedó debiendo con el formato, que no permitió a los aspirantes a la primera magistratura exponer de forma clara sus planes y proyectos. Luego, a mi criterio, fue una gran falta de respeto a los moderadores del evento, quienes se vieron absolutamente limitados para formular preguntas más concretas sobre los ejes temáticos en discusión, y así aportar de manera objetiva a esclarecer el panorama de los confundidos espectadores, que miraban como cada candidato ofrecían cosas que iban desde ubicar al país en el primer mundo, en solo cuatro años, hasta salirse de los acuerdos internacionales firmados, para implantar la pena de muerte en el Ecuador; pero falto algo de vital importancia, nos dijeron que iban a hacer, pero nunca nos contaron el cómo lo iban a hacer. Algunos candidatos dijeron que iban a convocar a una asamblea constituyente, como lo expresó Andrea González, quien dijo que iba a convocar a un grupo de notables constitucionalistas para dicho fin, cuando el proceso para una asamblea constituyente empieza con elegir a los asambleístas por votación popular, esto se le paso por alto a la representante de Sociedad Patriótica, que además arremetió en varias de sus intervenciones contra Luisa González de RC, que por la dinámica del debate no pudo rebatir las acusaciones, que básicamente fueron de crítica a los diez años del gobierno de Rafael Correa. Pero el cruce de palabras, no fue solo entre las dos únicas mujeres participantes en esta lid electoral, también hubo el “Eres o te haces” de Cucalón contra Noboa, o la acusación de Luisa a Saquicela de poner en libertad a un peligroso narco traficante cuando ejercía la presidencia de la corte de justicia.

Promesas iban y venían frente a los más de dos millones de ecuatorianos que miraban o escuchaban el debate que, finalmente, solo consolidó la posición de los dos postulantes más opcionados, pese a que Luisa se mostró dubitativa y nerviosa, Noboa hizo alarde de algunas cifras favorables, según él, de su gobierno, logrando salir bien librado. En mi opinión hubo cierto repunte de tres candidaturas: Andrea González, Jorge Escala y Pedro Granja, sin oportunidad de convertirse en la tercera vía de preferencia.

Ofrecimientos de cementerios, cárceles, inteligencia artificial, retorno al servicio militar obligatorio. Nada en cuanto a cultura, educación salud, así transcurrió un debate en esta tierra de ciegos, en la que, lamentablemente, los tuertos son reyes.