El baúl de los recuerdos: El médico lojano que curó al Papa Pío Nono

Efraín Borrero Espinosa

En el año 2014, Walter Mena Ordoñez asumió la Dirección del Centro de Difusión Cultural (CEDIC), creado al amparo de la Asociación Lojana 18 de Noviembre de Quito. En su gestión se propuso llevar a cabo el “Concurso de Síntesis Biográficas: Hombres y Mujeres Ilustres de Loja”; un proyecto loable digno de los más expresivos aplausos.

Para ese efecto se hizo una preselección de personajes, acompañada de una pequeña referencia biográfica. Se estableció las bases, el formato de presentación, plazo y otras condiciones del concurso. Todo lo dicho se publicó digitalmente a través de una página web que hasta el momento subsiste.

Me interesé en la lista de los ilustres personajes preseleccionados y encontré el nombre de Mariano Samaniego Galván, un insigne médico nacido por 1818 en el cantón Cariamanga, llamado así hasta el veinte y cinco de junio de 1824, en que se erigió como cantón Calvas, de acuerdo con la Ley de División Territorial de la Gran Colombia.

En la síntesis biográfica, Walter exalta el nombre de Mariano Samaniego haciendo mención a una nota publicada en Diario El Comercio de Quito, el dieciocho de noviembre de 1937, en la que, refiriéndose a Loja, expresa: “En la ciencia médica citaríamos gloriosos nombres desde los tiempos del doctor Mariano Samaniego, educado en centros como Lyon y París. En Europa llama la atención y se le da el merecido calificativo de protomédico”.

Ese calificativo se justificaba porque fue llamado para conformar un equipo médico que atendiera la malograda salud del Papa Pío IX, conocido como Pío Nono, ya que padecía de erisipelas faciales, y como complicación, llagas abiertas en las piernas.

Para entender el asunto recurrí a la publicación web del destacado médico español Xavier Sierra Valentí, especialista en Dermatología en el Hospital Clínico de Madrid, quien explica lo siguiente: “Pío IX presentó brotes recurrentes de erisipela facial y úlceras en las piernas. Es una infección profunda del tejido subcutáneo con importante enrojecimiento de la piel, calor y fiebre. Los médicos propusieron a Pío IX tratamientos dolorosos y complejos, aunque no disponemos de muchos datos médicos ya que las historias clínicas de los papas se guardan celosamente”.  

Realmente me impresionó la información consignada en la síntesis biográfica; sólo pensar que eso ocurrió con un profesional lojano en el vasto mundo científico del viejo continente, es para convencernos, una vez más, que los lojanos somos capaces de alcanzar logros más allá de lo imaginable.

Reconozco que de Mariano Samaniego únicamente conocía que fue un médico notable y que un Instituto Superior Tecnológico de Cariamanga lleva su nombre; así como una escuela de educación básica; una calle en esa ciudad y otra en nuestra urbe lojana; pero aquel concurso organizado por el CEDIC me transportó al mundo de hermosas realidades, aunque alguna pudiera parecer inverosímil.

Para los lojanos el nombre del Papa Pío Nono, que protagonizó el pontificado más largo de la historia, es familiar, porque el veinte y nueve de diciembre de 1862 dictó la bula pontificia por la cual instituyó la Diócesis de Loja como un desprendimiento de la Diócesis de Cuenca, que fue una de las aspiraciones del movimiento federalista. Recordemos que el sacerdote español, José María Massiá, se posesionó como su primer obispo, el treinta de noviembre de 1876.

Mi buen amigo, Leonardo Cueva Puertas, un distinguido lojano radicado desde hace muchos años en París, Francia, en donde cursó sus estudios de especialización y alcanzó el doctorado en la Sorbona, una de las universidades más antiguas y prestigiosas del mundo, escribió en la reconocida revista lojana “Gaceta Cultural”, en noviembre del 2022, un acucioso e interesante artículo titulado “El doctor Mariano Samaniego”, en el que compendia lo más importante de su trayectoria, brindándonos una valiosa fuente informativa.

Dice que su primer título de médico lo obtuvo en la Facultad de Medicina de la Universidad Central en 1846. En este punto cabe un comentario que no puede pasar desapercibido: En la Revista de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador, signada con el número cuarenta y tres del año 2018, su Decano, Ramiro López Pulles, publicó un trabajo analítico bajo el título «La influencia del pensamiento de Simón Bolívar sobre la educación y la creación de la Universidad Central de Quito y la Escuela de Medicina en el año 1826», en el que concluye lo siguiente: «las reformas que se dieron en 1827, basadas en las ideas de Bolívar que promulgaba el método lancasteriano, en el campo de la enseñanza de la medicina en Quito fueron vitales ya que incluso se creó una facultad médica propia en la Universidad Central de Quito.  Esto se dio gracias a la gestión de José Miguel Carrión y Valdivieso, Rector de la Universidad, cuyo legado es de gran importancia para el funcionamiento y existencia de la actual Facultad de Ciencias Médicas”.

José Miguel Carrión Valdivieso fue un insigne sacerdote lojano nacido el diecisiete de diciembre de 1782. Rodolfo Pérez Pimentel resalta que a fines de 1824 fue designado Rector de la Universidad de Santo Tomás de Quito y diputado por la provincia de Loja. Fue el primer rector de la recién fundada Universidad Central, que reemplazó a la de Santo Tomás. A finales de 1836 nuevamente fue electo diputado, esta vez por Pichincha, y luego diputado por Loja en el año 1839. Dentro del clero ocupó importantes jerarquías.  

Leonardo Cueva, citando a José Antonio Montero Carrión en su libro “Maestros de Ayer y Hoy, Valores de la Medicina Ecuatoriana”, resalta que Mariano Samaniego ejerció su profesión por varios años en París, habiendo sido colmado de rotundos éxitos y sonados triunfos. En Europa fue conocido y admirado como el médico americano, por el continente de donde procedía; y porque su merecida fama había sido difundida en los Centros Científicos más notables de Europa.

José Antonio Montero Carrión fue otro ilustre médico e historiador lojano, al que también se refiere Patricio Aguirre en su artículo «Inicios de la cirugía mayor en Loja», expresando que él afirmó en la obra antes mencionada, haber visitado Loja en 1922, y que «en el viejo hospital realizó la primera operación de alta cirugía… Años más tarde, aproximadamente en 1935, acompañó al Dr. Cornelio Reyes en un caso de eclampsia, y previa una junta médica, se resolvió intervenir quirúrgicamente a la paciente, así se dio la primera cesárea en Loja con resultados positivos”.

En cuanto a la sanación del Papa Nono, Leonardo se remite a José Antonio Montero quien afirma lo siguiente: “en concurso de notabilidades médicas europeas, el doctor Mariano Samaniego fue llamado al Vaticano con el objeto de atender la salud del sumo pontífice Pío IX, que había enfermado gravemente. La Junta de notabilidades médicas no atinaba; el doctor Samaniego, discordando del parecer de sus colegas, precisó el diagnóstico de la enfermedad que adolecía el paciente, se hizo cargo del tratamiento y curó a Su Santidad de la grave dolencia que le aquejaba”.

Dice Leonardo que este sonado triunfo fue difundido en Europa y llegó al Ecuador. La intervención del doctor Samaniego permitió una notable mejoría del Papa hasta el punto que volvió a caminar.

El Pontífice quiso premiar los importantes servicios del doctor Samaniego, pero este indicó que lo único que pedía era que bendijera a Cariamanga y a su gente, y así lo hizo. Pienso que Mariano Samaniego, imbuido de su profunda fe religiosa, sentía entrañablemente que esa bendición papal irrumpía los mares, océanos y territorios para llegar a su querido pueblo y al corazón de los cariamanguenses.

Para regresar a Ecuador, Mariano Samaniego Galván con su esposa e hijas tomaron un barco que lamentablemente naufragó cerca del puerto de Burdeos, en Francia, donde todos perecieron.

Después de ese accidente fatal revistas y periódicos franceses publicaron fotografías del doctor Samaniego. En Loja, Miguel Sánchez Aguirre, bibliotecario del Cabildo, amigo de lecturas y canjes con revistas y periódicos de fuera del Ecuador, cuando vio la fotografía que alguna revista extranjera publicó, a raíz de ese trágico deceso, obtuvo que el Municipio mandara a ampliar al óleo dicha fotografía y la exhibiera en la Sala de Sesiones, como justo homenaje a un eminente lojano, como dice mi buen y apreciado amigo, Leonardo Cueva Puertas.

La vida de Mariano Samaniego Galván es verdaderamente ejemplar porque con abnegación, capacidad y esfuerzo conquistó horizontes de grandeza que colman nuestro orgullo lojano. Desde esta tierra, pasando por el Perú hasta Europa se erigió como un vencedor para alcanzar la cumbre. Bien cabe en él aquella locución latina atribuida a Julio César: vine, vi y vencí.