Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
No seas tan tímido a la hora que tengas que preguntar lo que ignoras o dudas, un proverbio chino dice: “el que pregunta tal vez sea un tonto durante cinco minutos, pero el que no pregunta es un tonto toda su vida”; cuanto más pides, más obtienes, el éxito es una cuestión de cifras, como lo dicen los sabios budistas: “cada flecha que da en el ojo del toro es el resultado de un centenar de disparos fallidos; recuerda que las personas que piden lo que quiere al menos tiene una oportunidad de obtenerlo y, la persona que no pide, no tiene ninguna oportunidad.
Que satisfacción más profunda produce el buscar el sentido profundo del trabajo que uno desempeña, porque, concentrándote en los reales valores que tu trabajo aporta y en la contribución que haces, verás espectaculares niveles de satisfacción y motivación.
Practicar el perdón, es uno de los valores más nobles que engrandecen al ser humano; el atributo de saber perdonar, nos lleva y garantiza el con dignidad pertenecer al calificativo de ser “Homo Sapiens”; dejar salir la hostilidad y el odio que podrías haber reprimido en tu interior es en el fondo algo que haces por ti mismo; porque el odio consume tu energía, tu paz interna mental; Mark Twain escribió: “El perdón es la fragancia con la que la violeta cubre el talón que la aplasta”; perdón es un gran acto del espíritu y elevación.
Para crear un entorno puro, que es elemental en la convivencia humana, mira detenida y críticamente a tu entorno, toda vez que en un 50%, tus pensamientos y costumbres son moldeados por las personas con las que te relacionas, por los libros que lees, por las palabras que pronuncias y por unos entornos físicos, sociales y cotidianos.
El ser humano por esencia es amigable y social, selecciona por lo menos tres amigos, como escribió el filósofo: “no hay nada en el mundo nada más valioso que la amistad”; quienes excluyen la amistad de su vida es como si alejaran el Sol de la tierra.
