César Augusto Correa.

El sábado 22 de los corrientes se reunió la Asamblea General de los moradores del barrio Matala, parroquia Nambacola, cantón Gonzanamá, quienes recibieron de su presidente, Telmo Carrión, la información que ha obtenido acerca de un proyecto para producir electricidad mediante la instalación de paneles solares, para lo que se ocuparían 77 fincas que se hallan en plena producción. Abrumadoramente, con solo 4 votos en contra, los presentes resolvieron aprobar y aceptar la ejecución del proyecto, siempre que se cambie la ubicación de los paneles, moviéndolos hacia el Norte, donde hay abundancia de terrenos que no se pueden utilizar en la explotación agropecuaria.
Investigaciones realizadas por técnicos en la materia han determinado que el barrio Matala presenta condiciones óptimas para producir energía fotovoltaica en grandes proporciones, inclusive se ha seleccionado un área de 260 hectáreas en las que se podrá generar 100 megavatios. Para mejor comprensión de las dimensiones mencionadas el Ing. Thuesman Montaño, que ha venido trabajando con los proyectos detectados en la provincia, manifestó que la ciudad de Loja consume 30 megavatios.
Se conoce que para producir 1 megavatio de energía fotovoltaica se requiere un millón de dólares, lo que significa que en este caso la inversión bordeará los 100 millones de dólares. Ya sea la empresa privada o la pública la que haga la inversión, las ganancias serían de unos 30 millones de dólares al año, a más de que se crearía un número importante de puestos de trabajo. Consultado el Ing. Eléc. Oscar Rentería, vinculado con familias de Matala, que vive en Quito, ha respondido que el proyecto traería muchos beneficios para la comunidad.
Hasta la fecha no ha asomado ninguna empresa privada que esté interesada en hacer la inversión en el futuro inmediato y en el Presupuesto General del Estado del año 2025 no existe ninguna partida para que una empresa pública pueda comenzar a construir la central, razón por la cual se cuenta con tiempo suficiente para considerar el planteamiento de la Asamblea General de moradores del barrio Matala y modificar los estudios en lo relacionado con la ubicación de los paneles. La actitud de los finqueros que se sienten afectados por el temor de quedarse sin su fuente de subsistencia obedece en parte a que no creen que podrán continuar labrando sus tierras bajo los paneles solares, como les aseguró un funcionario del Ministerio de Energía.
Los habitantes del barrio Matala esperan que las autoridades procedan oportunamente a socializar con ellos los aspectos del proyecto, entregándoles previamente una copia certificada notarialmente de los estudios y los términos legales que regirán su construcción y funcionamiento posterior, para poderlo analizar con el asesoramiento de profesionales en ingeniería eléctrica y en Derecho, que sean de su confianza. Los documentos deberán contener en términos claros y precisos los derechos y beneficios que recibirán los dueños de los terrenos afectados y el barrio en general, en el que viven unas 700 personas. (I)

