Agitar el cernidor        

P. MILKO RENÉ TORRES ORDÓÑEZ

La familia, primera escuela de sabiduría donde el hombre nace y crece como buena persona, constituye el núcleo en el que la sociedad fortalece los valores esenciales de convivencia y comportamientos coherentes. La Sagrada Escritura, nido de enseñanzas y buenas costumbres, recoge una vasta tradición de antepasados, hombres y mujeres, que han dejado la huella imborrable de la experiencia y del santo temor de Dios. La literatura poético-sapiencial contiene varios libros a los que conviene escudriñar para saborear su contenido.

Eclesiástico, una obra clásica en la literatura bíblica, nutre con dichos y sentencias proactivas, el corazón y la mente de los interlocutores que navegan, con avidez, en el contenido de sus versos. El discernimiento, recurso habitual en la espiritualidad del hombre, propone desarrollar el método de la observación y la escucha de cada acción y de cada palabra con la finalidad de vivir en armonía con Dios, con el prójimo y con la naturaleza. La sabiduría práctica, didáctica y ejemplar, utiliza alegorías como la siguiente: “Al agitar el cernidor, aparecen las basuras; en la discusión aparecen los defectos del hombre…”.  

La moraleja que contiene los dichos del autor del Eclesiástico, descubre grandes verdades o grandes mentiras. La conciencia, transparente como el canto de un pájaro a primera hora de la mañana, ilumina el camino de la persona que construye, en el día a día, el mundo que lo llena de plenitud. En la correlación de ideas constructivas, el mensaje de un salmista, creyente a más no poder, exclama con propiedad: “Los justos crecerán como las palmas, como los cedros en los altos de los montes; plantados en la casa del Señor, en medio de sus atrios darán flores…”. La justicia, un atributo divino, acompaña y bendice a quien actúa con dignidad y nobleza. En las páginas del Nuevo Testamento encontramos el complemento que afianza la fe, sembrada con el testimonio de quienes entregan la vida, con fatigas y sacrificios, en nombre de Aquel que dio todo por la salvación de los hombres.

La lucha contra cualquier atisbo de corrupción proviene de Jesucristo: “El aguijón de la muerte es el pecado y la fuerza del pecado es la ley. Gracias a Dios, que nos ha dado la vida por nuestro Señor Jesucristo”. En Él, fuente de agua viva, la verdad de la victoria alcanza la cima de la gloria. San Pablo anima a la Iglesia de Corinto a permanecer firmes y constantes, trabajando en la obra de Cristo. Palabras sabias, dinámicas y testimoniales que transforman el mundo. La sabiduría de San Lucas transmite el mensaje del Maestro por excelencia. Exhorta, en tono directo y fuerte, a vivir con verticalidad. “El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón”.

El producto de la enseñanza contiene diversas formas para una adecuada aplicación práctica. Jesús, sencillo en la manera de comunicar, quiere que hagamos un viaje al interior de nuestro corazón para que alcancemos el conocimiento necesario y podamos elegir el camino que nos llene de paz. La palabra de Dios, cuestiona.