La Batalla de Tarqui en tiempos de Carnaval

Diego Lara León

Era enero 1993 y el inspector general de mi colegio, el Adolfo Valarezo, interrumpió la clase de química. Dijo con voz fuerte, “el Sr. Lara, debe presentarse de inmediato en el rectorado”. Inmediatamente empecé a recorrer mentalmente los últimos días, para acordarme que diablura hice que amerite aquel llamado al rectorado, en otras palabras, y como me decía mi mamá: “raro está me defienda sin que me ataquen”.

Al llegar al Rectorado, estaba a mas del Inspector General y el Rector, un oficial de ejército, Coronel le dijeron; Ahí si dije, ¡fin, a quien maté! Me indicaron que no había matado a nadie, mas bien que había sido escogido por mi colegio para junto a 99 alumnos más de diferentes colegios del Ecuador, jurar la bandera el 27 de febrero en el emblemático Portete de Tarqui, ahí mismo donde en 1829 se desarrolló la última batalla que selló la independencia del Ecuador.

Toda una aventura aquel viaje, desde compartir con chicos de otras ciudades, con algunos aun mantengo una bonita amistad, el movilizarnos en bus militar, dormir en el Fuerte Calderón en Cuenca, comer rancho militar, bueno la premilitar ya me había formado para ese estilo de vida y disciplina.

La jura de la bandera en el Portete de Tarqui fue una cívica y grata experiencia en mi vida. Tuve el honor de jurar la bandera ecuatoriana en el mejor lugar posible.

En la “arenga militar” previa a la jura de la bandera, el comandante de la Tercera División del Ejercito Tarqui, nos recomendó leer un libro, que ha sido desde entonces una de mis lecturas mas recordadas. Nos recomendó leer “La Victoria de Junín” o también denominada “Canto a Bolívar”, que es un libro escrito de forma genial por el gran historiador y poeta ecuatoriano José Joaquín de Olmedo, mientras lo leía me imaginaba como el autor logró transportarse a la noche previa a la Gran Batalla de Junín (3 años antes de la Batalla de Tarqui), allá en los altos Andes peruanos, que fue una de las batallas más memorables de libró Simón Bolívar y que selló, lamentablemente por poco tiempo, la libertad y unión de esta parte del continente. Olmedo narra en fina prosa la arenga que, según él, el General Bolívar dio a su ejército para motivarlos y llenarlos de patriotismo.

 “ACOMETED SIEMPRE, QUE DE QUIEN SE ATREVE MAS EL TRIUNFO HA SIDO, QUIEN NO ESPERA VENCER YA ESTÁ VENCIDO”, les dijo Bolívar a sus soldados y los llenó de fe, de patriotismo y de una fuerza extraordinaria.

ACOMETED SIEMPRE, retumba en mi mente cuando emprendo un nuevo proyecto. Acometed siempre es no quedarse en medio de la indecisión, es actuar, recuerden que es mejor perderse que nunca intentar, nunca sabremos si aquello era posible sin antes haberlo intentado. Pero el acometer debe ser con cuidado. “Nunca midan la profundidad del río con ambos pies”.

DE QUIÉN SE ATREVE MÁS EL TRIUNFO HA SIDO, es la traducción de “lo hice, porque no sabía que no había como hacerlo”. Intentar es el primer paso al éxito. Intenten, pero si el intentar es dañar a los demás o romper principios elementales, entonces el intentar no es por ahí.

QUIEN NO ESPERA VENCER YA ESTA VENCIDO, les recuerdo esta frase a todos los que juzgan algo que aún no se hace y “auguran el fracaso” sin ni siquiera haberlo conocido, peor intentado.

Este año la celebración de esta Batalla muy importante para nuestro país, coincide con el inicio del carnaval, una fiesta muy arraigada en nuestra sociedad, así que, desde esta columna de opinión, les deseo un lindo feriado, que disfruten con sus seres queridos. Que los empresarios del sector turístico y afines, alcancen las metas previstas, que se dinamice la economía, que sea un feriado tranquilo. Celebren como les guste más: viajando, bailando, comiendo un rico chancho, con “una buena mojada”, con “un traguito para que no patee el coche”; en fin, ojalá en familia y con amigos.

Después de carnaval les contaré de otro libro que aquel comandante nos sugirió leer.

@dflara