Escuchar el sinsentido
que se mete en tu silencio
es un acto irreverente
poco menos que atrevido.
Cunde el tedio a casa paso,
en los pétalos del viento
en la paz de las iglesias
y en los ojos del ocaso.
Nada vuelve a ser igual,
cuando el duelo de tus ojos
se amodorra a tu silencio
como fuego sin señal.
Pasarán los firmamentos
a la espera del rocío
y otras formas de alegría
opresoras de tormentos.
Quién comulga con tu duda
sin sentirlo en sus adentros,
…son apenas colecciones,
letra muerta entre las dudas.
Luz del día electrizada
al vaivén de las angustias,
no persigue, se hace muerta
entre rejas atrapada.
Esa luz cabalga lejos,
vuela, fluye, se dispara,
sueña sola en los prodigios
que se vienen al parejo.
Tiempo inmenso de la ciencia
que acomoda su respuesta,
sin apuros, todo a tiempo,
con su carga de paciencia.
