Alfredo Suquilanda
León Esteban Francisco Febres-Cordero y Ribadeneyra, nació en Guayaquil, el 9 de marzo de 1931, sus padres fueron Agustín Febres Cordero Tyler y María Rivadeneira Aguirre. Fue el sexto de siete hermanos (Nicolás, Agustín, Mercedes, Delia, María Auxiliadora y Leonor). Se educó en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón y viajó a los Estados Unidos a la edad de 16 años, donde completó su secundaria en Charlotte Hall Military Academy y Mercersburg Academy de Pensilvania. Tras ello, obtuvo su título de Ingeniero Mecánico en el Stevens Institute of Technology, en Hoboken (Nueva Jersey), en el año de 1953.
A los 35 años, Febres-Cordero formó parte como asambleísta constituyente del órgano legislativo, participando en la redacción de la constitución, que fue aprobada finalmente el 25 de mayo de 1967. En 1968 regresa al Congreso como senador Funcional como representante de los sectores productivos, Luego fue parte de la segunda Comisión de Economía y Finanzas del Congreso
En 1978 se afilió al Partido Social Cristiano y fue elegido diputado para el período entre 1979 y 1983. Durante su permanencia como congresista, mantuvo estrecha amistad con quien más adelante sería su compañero de fórmula y binomio presidencial, Blasco Peñaherrera Padilla.
Tomó el cargo de mandatario para el periodo 1984-1988 después de ganar en las elecciones del 6 de mayo de 1984, junto con su compañero de fórmula Blasco Peñaherrera Padilla. El eslogan de su campaña fue «Pan, techo y empleo» y de ella es recordado el debate televisivo entre él y Rodrigo Borja Cevallos, candidato por la Izquierda Democrática. Se posesionó el 10 de agosto de 1984
Aportó a través de la Unidad Ejecutora para el Deporte de su gobierno 200 millones de sucres para la construcción del Estadio Monumental Isidro Romero Carbo de Barcelona en la ciudad de Guayaquil, el Estadio Olímpico de Ibarra en Imbabura, el Estadio Reales Tamarindos de Portoviejo en Manabí para la realización de los VI Juegos Nacionales de Manabí en 1985, construyó carreteras como Ibarra – San Lorenzo, construcción y la reparación en general de carreteras en Litoral, Sierra, Región Amazónica e Insular. Durante su gobierno aumentó las exportaciones no petroleras, que en 1988 llegaron a los 1800 millones de dólares, cuando dos años antes, previo al inicio de su mandato, habían sido apenas de 600, firmó mediante decreto la creación del Fondo Nacional de la Cultura, conocido también como FONCULTURA para la ejecución de los proyectos que entren en esta competencia. Existía para la calificación de proyectos culturales el Consejo Nacional de Cultura, y también en aporte a otras instituciones como la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Ejecutó la construcción de los hospitales del IESS en Tena y el Civil de Ibarra, el Hospital de Niños Baca Ortiz en Quito, además de centros y subcentros de salud en distintos lugares del país. Impulsó el programa de atención médica y entrega de medicinas gratuitas a menores de cinco años, se impulsó la construcción de la Vía Perimetral de Guayaquil.
La vida de León Febres-Cordero se podría resumir en dos cualidades: liderazgo y vocación de servicio. Fue exitoso en todo lo que emprendió, a nivel personal, en el sector público y en el sector privado. A los 47 años, cuando ya se había consolidado como empresario y administrador de negocios, decidió retirarse de su vida empresarial, y entregarse por entero a mejorar las vidas de los ecuatorianos, en especial los de menores recursos.
León Febres-Cordero fue un luchador, un guayaquileño madera de guerrero, un libertario con profundo sentido solidario en función del bienestar de los pobres; un administrador nato, y constructor por naturaleza; hombre de decisiones firmes y de admirable sentido de aplicación del principio de igualdad ante la Ley; jefe que predicaba con el ejemplo en todo sentido; líder natural, excelente persona, gran consejero e inolvidable amigo.”
Personalmente, guardo mucha gratitud al señor Presidente León Febres Cordero, que me distinguió, con el cargo de Director Ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas IECE, durante los cuatro años de su mandato lo que cambió el curso de mi vida y además ,me hizo el honor de ser padrino de mis hijos: Manuel Alfredo y Freddy Eduardo, hoy doctores en Jurisprudencia, cuando ya no era presidente, en ceremonia realizada en la Catedral, presidida por Monseñor Bernardino Echeverría Ruiz Obispo de Guayaquil.
Mis oraciones a Dios y a la Santísima Reina del Cisne, por el descanso eterno del Presidente León Febres Cordero Ribadeneyra en el Reino de los Cielos. PAZ EN SU TUMBA. 9 marzo, natalicio de León Febres-Cordero
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Alfredo Suquilanda
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León Esteban Francisco Febres-Cordero y Ribadeneyra, nació en Guayaquil, el 9 de marzo de 1931, sus padres fueron Agustín Febres Cordero Tyler y María Rivadeneira Aguirre. Fue el sexto de siete hermanos (Nicolás, Agustín, Mercedes, Delia, María Auxiliadora y Leonor). Se educó en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón y viajó a los Estados Unidos a la edad de 16 años, donde completó su secundaria en Charlotte Hall Military Academy y Mercersburg Academy de Pensilvania. Tras ello, obtuvo su título de Ingeniero Mecánico en el Stevens Institute of Technology, en Hoboken (Nueva Jersey), en el año de 1953.
A los 35 años, Febres-Cordero formó parte como asambleísta constituyente del órgano legislativo, participando en la redacción de la constitución, que fue aprobada finalmente el 25 de mayo de 1967. En 1968 regresa al Congreso como senador Funcional como representante de los sectores productivos, Luego fue parte de la segunda Comisión de Economía y Finanzas del Congreso
En 1978 se afilió al Partido Social Cristiano y fue elegido diputado para el período entre 1979 y 1983. Durante su permanencia como congresista, mantuvo estrecha amistad con quien más adelante sería su compañero de fórmula y binomio presidencial, Blasco Peñaherrera Padilla.
Tomó el cargo de mandatario para el periodo 1984-1988 después de ganar en las elecciones del 6 de mayo de 1984, junto con su compañero de fórmula Blasco Peñaherrera Padilla. El eslogan de su campaña fue «Pan, techo y empleo» y de ella es recordado el debate televisivo entre él y Rodrigo Borja Cevallos, candidato por la Izquierda Democrática. Se posesionó el 10 de agosto de 1984
Aportó a través de la Unidad Ejecutora para el Deporte de su gobierno 200 millones de sucres para la construcción del Estadio Monumental Isidro Romero Carbo de Barcelona en la ciudad de Guayaquil, el Estadio Olímpico de Ibarra en Imbabura, el Estadio Reales Tamarindos de Portoviejo en Manabí para la realización de los VI Juegos Nacionales de Manabí en 1985, construyó carreteras como Ibarra – San Lorenzo, construcción y la reparación en general de carreteras en Litoral, Sierra, Región Amazónica e Insular. Durante su gobierno aumentó las exportaciones no petroleras, que en 1988 llegaron a los 1800 millones de dólares, cuando dos años antes, previo al inicio de su mandato, habían sido apenas de 600, firmó mediante decreto la creación del Fondo Nacional de la Cultura, conocido también como FONCULTURA para la ejecución de los proyectos que entren en esta competencia. Existía para la calificación de proyectos culturales el Consejo Nacional de Cultura, y también en aporte a otras instituciones como la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Ejecutó la construcción de los hospitales del IESS en Tena y el Civil de Ibarra, el Hospital de Niños Baca Ortiz en Quito, además de centros y subcentros de salud en distintos lugares del país. Impulsó el programa de atención médica y entrega de medicinas gratuitas a menores de cinco años, se impulsó la construcción de la Vía Perimetral de Guayaquil.
La vida de León Febres-Cordero se podría resumir en dos cualidades: liderazgo y vocación de servicio. Fue exitoso en todo lo que emprendió, a nivel personal, en el sector público y en el sector privado. A los 47 años, cuando ya se había consolidado como empresario y administrador de negocios, decidió retirarse de su vida empresarial, y entregarse por entero a mejorar las vidas de los ecuatorianos, en especial los de menores recursos.
León Febres-Cordero fue un luchador, un guayaquileño madera de guerrero, un libertario con profundo sentido solidario en función del bienestar de los pobres; un administrador nato, y constructor por naturaleza; hombre de decisiones firmes y de admirable sentido de aplicación del principio de igualdad ante la Ley; jefe que predicaba con el ejemplo en todo sentido; líder natural, excelente persona, gran consejero e inolvidable amigo.”
Personalmente, guardo mucha gratitud al señor Presidente León Febres Cordero, que me distinguió, con el cargo de Director Ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas IECE, durante los cuatro años de su mandato lo que cambió el curso de mi vida y además ,me hizo el honor de ser padrino de mis hijos: Manuel Alfredo y Freddy Eduardo, hoy doctores en Jurisprudencia, cuando ya no era presidente, en ceremonia realizada en la Catedral, presidida por Monseñor Bernardino Echeverría Ruiz Obispo de Guayaquil.
Mis oraciones a Dios y a la Santísima Reina del Cisne, por el descanso eterno del Presidente León Febres Cordero Ribadeneyra en el Reino de los Cielos. PAZ EN SU TUMBA.
