Efraín Borrero Espinosa
La ilustre escritora, educadora y periodista, Teresa Mora Jaramillo de Valdivieso, nacida en Loja el 28 de abril de 1931 en el hogar de los esposos Manuel Alberto Mora Ortega y Teresa María Jaramillo Hidalgo, fue un símbolo de virtudes y valores destinados a procurar el bien social. Encantadora mujer que con su carisma conquistó el afecto, simpatía y aprecio de la colectividad lojana.
Prevalida de sus cualidades y convicciones dedicó los mejores años de su existencia al trabajo social en favor de la mujer. La mayor inspiración para seguir ese derrotero fue la luminosa y ejemplar vida de Matilde Hidalgo Navarro, a quien conoció en un Congreso para Líderes de América Latina desarrollado en la ciudad de Quito con la participación de organizaciones femeninas nacionales e internacionales.
Ese maravilloso encuentro con Matilde Hidalgo, que para entonces frisaba ochenta años de edad, pero con una asombrosa lucidez, se lo comentó a Magdalena Chauvín Hidalgo en una entrevista especial contenida en su magnífica obra “Aquí Nosotras”.
Fue en esas circunstancias que Matilde Hidalgo pidió a Teresa Mora comenzar su obra social a través de la mujer. “Ese fue un mandato que lo he cumplido de la mejor manera en lo que me ha sido posible; he luchado desde el periodismo, desde la cátedra, desde la vida misma para que no fueran estériles los anhelos de esa gran visionaria”, dijo Teresita a Magdalena.
Con toda la carga motivacional recibida retornó a Loja y se propuso crear la Unión de Mujeres Lojanas contando con el apoyo de valiosas mujeres, hecho ocurrido el 28 de junio de 1968. Uno de los objetivos primordiales fue la construcción de la nueva cárcel de Loja porque la existente no brindaba condiciones de dignidad, especialmente para las mujeres privadas de libertad.
Ella había constatado que algunos hijos de reclusos vivían junto con sus padres dentro de la prisión en forma inhumana, por eso es que, lacerara en su sensibilidad antes había fundado la Junta de Beneficencia de Loja para hacer posible que esos niños cuenten con un albergue adecuado en donde puedan vivir.
Al mes de constituida la Unión de Mujeres Lojanas, Matilde Hidalgo visitó Loja junto con la Presidenta Nacional de Mujeres del Ecuador y su directiva, con el propósito de alentar el trabajo tesonero de las distinguidas lojanas y para que sea filial de la Unión de Mujeres del Ecuador y de la Unión de Mujeres Americanas, lo que le confirió un sólido prestigio a nivel nacional e internacional.
Con el apoyo del Municipio de Loja, de Luciano Lasso que era diputado y del presidente José María Velasco Ibarra, la construcción de la cárcel, que luego se llamó Centro de Rehabilitación Social, avanzaba venciendo todos los inconvenientes y dificultades. En cada gestión que realizaban parecían guerreras en combate armadas con el optimismo en alto y la confianza de lograr el objetivo, como en efecto ocurrió tiempo después.
Otro importante anhelo fue la creación de la Cooperativa de Vivienda Santa Teresita “que dio techo a medio centenar de familias de escasos recursos económicos, en un programa habitacional ubicado en la ciudadela La Tebaida”.
A lo largo de su existencia la Unión de Mujeres Lojanas se ha constituido en una entidad emblemática de Loja. Ha incursionado en varios ámbitos, como el artístico, cuando un grupo de damas asociadas inclinadas por el canto formaron el “Conjunto de Voces de la Unión de Mujeres Lojanas”, bajo la dirección del maestro Salvador Zaragocín. La motivación vino de su presidenta, Marianita Vélez de Coronel, que ha marcado un hito histórico institucional al ostentar esa dignidad durante doce períodos consecutivos, lo que evidencia su destacado protagonismo.
Teresita, desde la atalaya de sus ideales y arraigada a sus profundas convicciones, buscaba con ahínco y perseverancia la oportunidad para que las mujeres lojanas cuenten con diversos espacios desde los cuales puedan visibilizarse y luchar por sus justos derechos, como el de igualdad de género, además de propiciar acciones fecundas en beneficio comunitario. Decía la gran escritora y activista inglesa, Mary Wollstonecraft: “No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”.
Su participación en varios congresos nacionales e internacionales y sus relaciones con mujeres líderes en el Ecuador fueron la coyuntura para fundar en Loja la filial del Comité Ecuatoriano de Cooperación con la Comisión Interamericana de Mujeres —CECIM—, en abril de 1977. Para este efecto contó con el apoyo de tres prestigiosas representantes de la directiva nacional: Piedad Leví Castillo de Suro, Fabiola Cuvi y Piedad Gálvez, quienes vinieron a Loja para rubricar su conformación, haciendo notorio que el objetivo era “integrar a la ciudad y provincia al gran movimiento de promoción y capacitación de la mujer en todos los aspectos de la vida de la comunidad”.
Inmediatamente, en el local de la Unión de Mujeres Lojanas se reunieron delegadas de esa institución y de otras afines, como Patronato del Niño, Junta de Beneficencia, Damas del Club de Leones, Asociación Ecuatoriana de Secretarias y otras invitadas especiales, como hace saber Teresa Mora en sus “Memorias de los 25 años del CECIM en Loja”.
Se conformó la directiva siendo Teresa Mora de Valdivieso la Coordinadora General, y Josefina Mora Palacio, Sonia Ruiz Ortega, Matilde Vélez Matute, Lilia Ojeda Cabrera, Rosantonia Zambrano de Beltrán, Fanny Guerrón de Bustos, Amada García, Rosario Palacios Román, Rosa Serrano de Mora, Otilia Espinosa de Lasso, Amada E. de Mogrovejo y Betty Palacios de Moreira, las demás integrantes del directorio.
En el año 2015 se suspendió las filiales del CECIM y el mismo grupo de socias, motivadas por el avance de la mujer en diferentes ámbitos, resolvieron continuar con su prolífica labor y fundar la Corporación de Estímulo y Capacitación Integral de la Mujer —CECIM Loja—, cuyos estatutos fueron aprobados por el MIES conservando los objetivos originarios y adicionando otros fundamentales, a fin de robustecer la plena y efectiva participación de la mujer lojana en los ámbitos público y privado, en opciones relacionadas con la toma de decisiones de trascendencia política, intercultural y socio-económica, para el reconocimiento y ejercicio real de los derechos de las mujeres y la equidad e igualdad de género, como manifiesta su actual Presidenta, la destacada abogada Rebeca Aguirre de Espinoza, quien, acompañada de entusiastas mujeres del directorio vienen desarrollado un trabajo tesonero en el área de capacitación, voluntariado y en el accionar femenino, valorando sus múltiples facetas integradas a la sociedad actual.
A lo largo del tiempo se han sucedido en la presidencia del CECIM distinguidas y prestigiosas mujeres, todas ellas con extraordinaria fuerza humana y vehemente deseo de trabajo por las nobles causas de la Corporación; pero es de justicia resaltar el nombre de Enriqueta Espinosa Suárez de Vélez quien también ha marcado un hito histórico institucional al haber sido la asociada que mayor número de veces ha ostentado esa dignidad, lo que pone de manifiesto el reconocimiento de sus compañeras.
Teresa Mora de Valdivieso ha sido un referente notable para la constitución de otras organizaciones femeninas en Loja, no solo por sus vastos conocimientos y brillante trayectoria sino por su inconmensurable voluntad de servicio. Con esa certeza acudieron a ella Hortensia Valdivieso Arias, Sonia Ruiz Ortega y Nubia Mora Costa, en 1979, para solicitarle el apoyo y orientación con miras a formar una asociación que agrupe a las mujeres comerciantes y profesionales de Loja. Ella les dijo con sinceridad y afecto que el camino correcto es solicitar la colaboración de la dinámica lojana, Alba Luz Mora Anda, ya que en la ciudad de Quito había organizado la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales, Filial de la Asociación Mundial con sede en Londres, como anota Yolanda Bayancela Ortega en su narración sobre la historia de AMUCYP en Loja.
Con el ímpetu que caracteriza a las tres promotoras tomaron contacto telefónico con Alba Luz Mora y le conversaron su interés. Albita comprometió todo su empeño para que se haga realidad tan loable propósito y así se iniciaron las gestiones para establecer en nuestra ciudad la Filial de la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales.
Hortensia Valdivieso tuvo que viajar España en goce de una beca y quedaron en la lucha las dos valerosas guerreras: Sonia y Nubia, quienes motivaron a un selecto grupo de mujeres para que se adhieran a la iniciativa. La respuesta fue de lo mejor, hasta que llegó el mes de marzo de 1980 en que se formalizó la existencia de esa prestigiosa Asociación en una sesión solemne que contó con la presencia de la directiva nacional. Ahí se eligió a Hortensia Valdivieso Arias como su primera presidenta y a otras distinguidas mujeres como miembros de la directiva.
En ese acto, Sonia Ruiz Ortega agradeció el apoyo brindado por Alba Luz Mora Anda, y con su palabra exquisita expresó: “fundamos la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales, Filial de Loja, agrupando en su seno a todas las mujeres comprometidas con el propósito de alcanzar nuestra continua y permanente superación para participar activamente en beneficio de la niñez, juventud, tercera edad y trabajadoras en general, constituyendo la observancia de valores fundamentales nuestra divisa y bandera”. Así reza el fragmento publicado por Yolanda Bayancela.
De inmediato se pusieron manos a la obra iniciando su propia capacitación en diversos eventos nacionales, y desarrollando acciones enmarcadas en el objeto de la Asociación. Sin embargo, en 1987, en la presidencia de la talentosa profesional Alicia Ochoa Valdivieso, se decidió conformar la Asociación de Mujeres Comerciantes y Profesionales, AMUCYP, como una organización independiente de disposiciones externas; es decir, ser ellas mismas con su autonomía y en el marco de nuestra realidad local. Se me ocurre pensar que bien cabría el pensamiento de José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.
El 4 de diciembre de 1992 obtuvieron del Ministerio de Previsión Social la personería jurídica dado inicio a una nueva época en la que han desarrollado valiosas acciones para impulsar obras de ayuda social. Actualmente su presidenta es la destacada profesional Ligia León Ojeda, cuya fructífera labor es reconocida.
Teresa Mora de Valdivieso fue parte activa de la Academia de Arte “Santa Cecilia”, de la cual fue su presidenta en el año 2005. El reto que enfrentó fue titánico porque tuvo que dedicar su esfuerzo a la reconstrucción del edificio situado en la calle Bolívar entre Rocafuerte y Miguel Riofrío, cuyo deterioro amenazaba con su integridad, a tal punto que las sesiones del Directorio se llevaban a cabo en una oficina que la Curia les prestaba en el llamado Palacio Episcopal. Siempre se caracterizó por su grandioso espíritu de fraternidad y buenos consejos.
No cabe duda que fue una mujer extraordinaria cuyo protagonismo estaba presente en varios campos de acción, especialmente para procurar la superación de la mujer y el alivio a sectores deprimidos. Ejerció oficios como el de periodista, educadora, redactora y editora de diarios y revistas. Su obra literaria es reconocida con grandes caracteres y siempre honró la merecida designación como Cronista de Loja. Fue objeto de múltiples reconocimientos por parte de entidades públicas y privadas. Falleció el 3 de enero de 2019, a los 87 años de edad, dejando un inmenso legado de ideales, convicciones y ejemplar trabajo en beneficio comunitario, así como un imborrable recuerdo lleno de admiración, afecto y gratitud.
Estoy seguro que, con su ejemplo refulgente, Teresa Mora Jaramillo de Valdivieso dio pábulo para que otras mujeres lojanas lideren la conformación de organizaciones femeninas que cumplen un rol trascendente en nuestra sociedad, como la Red de Mujeres de Loja, una organización pluralista, solidaria y comprometida con la defensa de los derechos de las mujeres; así como algunos voluntariados que apoyan la labor social que llevan a cabo instituciones públicas y privadas, cuyo origen se remonta a 1938 con el grupo de enfermeras voluntarias del entonces Hospital San Juan de Dios, muchos de los cuales se encuentran integrados a la Asociación Coordinadora de Voluntariado de Loja —ACOVOL— fundada el 7 de febrero del 2004 y presidida actualmente por la entusiasta profesional, Marcia Nohemy Tabango Espinoza. Su finalidad es ser una institución coordinadora del voluntariado de Loja que genera capacidades en sus entidades afiliadas para atender de manera efectiva y solidaria las necesidades de la comunidad.
