El Estatismo y el Liberalismo

Alfredo Suquilanda

Desde los ámbitos liberales, las críticas por la aplicación de las políticas estatistas suelen estar dirigidas a los gobernantes que las implementan. Por supuesto, tales cuestionamientos son acertados. Los políticos que las aplican son los ejecutores operativos, los autores materiales de las orientaciones estatistas. Más aun, tales individuos son además responsables de atizar, con sus argumentaciones deliberadamente distorsionadas, la confusión reinante entre votantes que en muchos casos son engañados por propuestas tan seductoras como falaces.

Sin embargo, es necesario asumir el hecho de que la propensión de los votantes a dejarse encandilar por las luminarias de las promesas estatistas forma parte de la naturaleza de estos tiempos, y que no será fácil ni rápido sacar a las grandes masas de la ensoñación que las mantiene embelesadas. No es fácil eliminarlo porque tiene la aptitud de mutar, de modo que, cuando un argumento lo neutraliza, rápidamente inventa otra forma de presentarse, que torna inofensivos los razonamientos anteriormente empleados para enfrentarlo. Como es el caso del Socialismo del Siglo 21 o la Revolución Ciudadana.

El liberalismo nunca va a desaparecer porque sus abordajes de la realidad coinciden con la verdad. Es incuestionablemente cierto que la libertad económica produce más prosperidad que el intervencionismo estatal. Como los seres humanos aspiran a la prosperidad y no a la miseria, los espacios para el ejercicio de la libertad en el campo de la producción y el consumo nunca desaparecerán por completo.

La dificultad para que el liberalismo se imponga en esta contienda intelectual radica en la endiablada capacidad del estatismo para reinventar constantemente sus falacias. Cuando el comunismo cayó derrotado, muchos incurrieron en el error de suponer que la victoria del capitalismo era inexorable, pero lo cierto es que, desde entonces, la izquierda encontró modos de embozarse en argumentos menos perceptibles que los empleados por el marxismo clásico, pero por eso mismo más engañosos y, por lo tanto, más difíciles de refutar.

Un claro ejemplo de estatismo es la propuesta del señor ingeniero Leonídas Iza, presidente de la CONAIE, aceptada por la candidata del socialismo del siglo 21, que establece entre otros los siguientes compromisos:  Cumplir con las consultas populares de Yasuní, Chocó Andino, Azuay y otros. Evitar la ampliación de la frontera petrolera y generación de un plan para enfrentar cambio climático. Condonación de deudas vencidas de hasta 10.000 a los sectores más pobres del Ecuador en el ámbito pecuario y pesquero. Restablecer el IVA al 12%. Garantizar el derecho a la salud gratuita de calidad con inversión en medidas y equipos para los hospitales públicos. Garantizar en el corto plazo la educación gratuita de calidad con inversión urgente de infraestructura de escuelas, colegios y universidades. No permitir la privatización de sectores estratégicos ni empresa públicas. Pago a la brevedad posible a la deuda social y optimización de los gastos para destinarlos al cumplimiento de todos los proveedores del Estado como guardias de seguridad, educadores comunitarios, prestadores de servicios de limpieza o alimentación, prestadores de servicios de la red complementaria de salud pública. Promover las alianzas público-privadas, comunitarias a través del financiamiento internacional. Garantizar y fortalecer la dolarización Implementar planes de asistencia para migrantes que retornan al Ecuador. Construir una agenda legislativa que permitan la gobernabilidad y el fortalecimiento del estado constitucional del derecho.

Con este pacto se prohíbe la explotación petrolera, la inversión extranjera, se exige derechos económicos, lo que hace pensar con qué dinero se va a cumplir, lo importante es cambiar la Constitución de la República para garantizar la inversión extranjera en todos los sectores y el libre comercio con todos los países del mundo, lo que permitirá salir da la pobreza con la creación de fuentes de trabajo y la atención en salud y educación en forma preferencial.

Solo como un ejemplo es importante conocer que la inversión extranjera en Colombia supera los 14 mil millones y en el Ecuador es tan solo de 217 millones de dólares.