Quilanga, 11 de abril 2025
Juan Luna
Ustedes, que días tras día, llegan a sus aulas con la esperanza renovada y con el firme propósito de enseñar y aprender, para, junto a sus estudiantes reescribir nuevos contenidos, nuevas historias, consolidar nuevos conocimientos que se fortalezcan en la ciencia y en la vida de los valores y principios.
Sí, a ustedes dignos maestros que inspiran sueños y construyen realidades mi pleitesía porque cada mañana su misión es deconstruir y volver a construir esta sociedad que se desgrana, no sé, si por el ayer que ya no existe o por un hoy que se funde y confunde en las redes y en la sociedad líquida de Bauman.
El camino de la enseñanza y aprendizaje es el ejercicio más complejo y difícil se emprender y enfrentar, pero sólo la convicción de servir y amar, junto al deseo de transformar vidas son el motor que impulsan la carrera con profesionalismo y ética.
En las manos del docente, primero está garantizar la vida de los estudiantes, cuyos padres de familia cada mañana y cada año lectivo se los encomiendan. Es en el aula en donde la relación estudiante-maestro prosiguen la labor que inician sus padres en el hogar, es en el aula, como dice el libro de los proverbios 16,9 «El corazón del hombre piensa su camino; más Yahvé endereza sus pasos”, es decir el maestro lleva en su vocación algo de divino al ser artífice de reorientar el camino de la niñez y juventud.
Edificar un ser humano con valores y principios sólidos bajo la filosofía de las institucionales educativas públicas, fiscomisionales, particulares y municipales es la segunda labor del docente. Aquello de que, “como eres en casa, eres en el colegio”, debe borrarse del discurso, al volver a casa, retorna un mejor ser humano, una mejor persona que cada mañana se nutre de valores y aprendizajes que dignifican su ser.
Una tercera acción del maestro es la construcción del conocimiento. Maestro y estudiante aprende juntos. La información hoy está en distintas fuentes: los medios de comunicación, en los libros, en la internet, en las bibliotecas, en la tradición oral, por tanto, la acción educativa en el aula pasa porque el maestro, es un acompañante, un animador, un guía del proceso, consciente que la relación debe ser próxima, entre seres humanos.
Los desafíos del docente, del maestro empiezan por su crecimiento humano, profesional, por la revalorización de la carrera, por la búsqueda permanente de estrategias y metodologías para que el proceso de enseñan-aprendizaje sea dinámico, propositivo, crítico, creativo y que se ejecute en un plano de flexibilidad y de libertad con responsabilidad,
El carisma y vocación del maestro nace de un profundo deseo de servir, de un compromiso por compartir la vida, el conocimiento y la vivencia de los valores.
Al celebrar el día del maestro, celebremos en ellos los fundamentos de la sociedad, celebremos su compromiso con la historia, celebremos su vocación de acompañar a seres semejantes que llegan al aula ávidos de conocimiento, llegan con esperanza y alegría, llegan convencidos que el estudio va a ser de ellos mejores seres humanos.
No romanticemos el día del maestro solo el 13 de abril. Con espíritu crítico hagamos que cada día los maestros sigamos ruta de la excelencia profesional, en donde la vocación y pasión por educar animen nuestra profesión y nuestra vida. ¡Feliz Día del Maestro!
