Juan Montalvo: figura ejemplar y fuente de inspiración

Juan Montalvo Fiallos, nació el 13 de abril de 1832 en Ambato, provincia de Tungurahua. Hijo de Marcos Montalvo Oviedo y de María Josefa Fiallos y Villacreses, tuvo siete hermanos. A los catorce años se mudó a Quito.

Entre 1846 y 1848 estudió gramática latina en el colegio San Fernando, luego filosofía en el seminario San Luis, donde recibió el grado de maestro. Posteriormente ingresó a la Universidad Central del Ecuador para estudiar Derecho, sin embargo, se retiró sin obtener un título.

Juan Montalvo, una figura ejemplar y una fuente de inspiración, encarna la coherencia absoluta entre sus pensamientos, sentimientos y acciones. En 1852, Montalvo se unió a la sociedad literaria «La Ilustración» junto a destacados intelectuales como Julio Zaldumbide, Agustín Yerovi, Modesto Espinosa y Miguel Riofrío. Su estrecha relación con estos pensadores y su influencia política reflejan su carácter. Escribió varias obras entre las que se destacan El Cosmopolita, Las Catilinarias, Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes, Los Siete Tratados.

Juan Montalvo es considerado uno de los mejores ensayistas y novelistas del Ecuador. Nació en la ciudad de Ambato, y marcó un precedente en la literatura ecuatoriana.

Su pensamiento liberal estaba fuertemente marcado por el anticlericalismo y la oposición a los presidentes Gabriel García Moreno e Ignacio de Veintimilla. Para entonces, los liberales habían sido expulsados por los conservadores, encabezados por Gabriel García Moreno, y Montalvo fue excluido de empleo público.

En enero de 1866 Juan Montalvo publicó en Quito el primer número de una serie de panfletos en contra de García Moreno, por entonces fuera del poder, bajo el título de El Cosmopolita. Tres años después, con el retorno del dictador a la presidencia, debió huir a Colombia, estableciéndose en Ipiales.

Juan Montalvo pasó sus años en el exilio, y recibió el apoyo económico de otro liberal exiliado, Eloy Alfaro, viviendo entonces en Panamá. Durante este período sus escritos consistieron en su mayoría, en ataques virulentos y difamatorias sobre García Moreno. Cuando este último decidió quedarse como presidente por un tercer mandato, Montalvo escribió La dictadura perpetua, que se publicó en Panamá (1874). A pesar de que no produjo la revolución esperada en Ecuador, en 1875 un ex mercenario de Colombia atacó a García Moreno con un machete hasta producirle muerte. A pesar de que el asesino había actuado por motivos personales, al enterarse de la muerte del presidente, Montalvo exclamó con júbilo: «Mi pluma lo mató!»

En 1881 regresó a París. Permaneció allí durante el resto de su vida.  Este último período estuvo marcado por la publicación de sus mejores obras: Siete Tratados y Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Murió de tuberculosis el 17 de enero de 1889 en París. Su cuerpo fue embalsamado y se expone en un mausoleo en Ambato, su ciudad natal.

Entre sus frases célebres puedo mencionar: «Hagamos revoluciones, pero hagámoslas dignas de la libertad y la moral».  «Desgraciado del pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes no hacen temblar al mundo».

Mi homenaje a Juan Montalvo al cumplirse 193 años de su nacimiento, fecha en la cual y en su homenaje, se celebra el DÍA DEL MAESTRO ECUATORIANO.