Soneto de Semana Santa.-

Heme Señor ante tu cruz rendido

de rodillas y baja la cabeza,

para pedir perdón por la fiereza,

con la que noche y la te he ofendido.

Nada he hecho Señor para quererte

culpable soy de escarbos y salivas,

que te echaron doquier Judíos y Escribas

en el supremo instante de tu muerte.

Empero, a tu bondad Señor apelo

para mi alma confusa anonadada,

revestida de horror y oscuro velo.

Bien sé que, sólo en Ti yo me sostengo,

que, si me faltas Tú, no tengo nada

pero contigo oh Dios, todo lo tengo.

ACF.