
En el cantón Gonzanamá de la provincia de Loja emerge un emprendimiento único y lleno de sabor: el chicharrón de queso, un dulce innovador que fusiona la miel de caña de azúcar con queso, dando como resultado un postre tradicional, nutritivo y 100% natural.
Idea
Joselyn Bravo, parte de este emprendimiento familiar, detalla que la idea nació hace aproximadamente cinco años, aunque su familia siempre ha estado ligada al trabajo con ganado. Fue precisamente en ese contexto donde surgió la receta original, transmitida de generación en generación, y que hoy es símbolo de identidad gonzanameña.
“La receta la hacía mi abuela como un postre después del almuerzo, para evitar que los niños coman dulces procesados”, recuerda Joselyn. Con el tiempo, decidieron tecnificar la elaboración tras varias pruebas y errores, hasta lograr el producto actual que fue presentado por primera vez en la feria agrícola dominical de su cantón. Desde entonces, han participado en diferentes eventos para darlo a conocer.
En cuanto al proceso de elaboración, consiste en preparar un queso madurado por 3 o 4 días, que luego se mezcla con miel de caña. Esta combinación es cocinada y sofreída, hasta obtener la textura crujiente que caracteriza al producto. Una vez listo, pasa a ser empaquetada en vasos individuales y distribuida a los consumidores en el cantón Gonzanamá.
“El chicharrón de queso es sumamente nutricional, natural y sin preservantes ni colorantes”, afirma.
Pese a ser un emprendimiento relativamente nuevo, ha ganado aceptación, sobre todo en cenas, eventos sociales y celebraciones navideñas, donde su sabor artesanal lo hace aún más apetecido.
Valor
Este producto se comercializa en USD 1 y quienes deseen adquirirlo pueden encontrarlo en el cantón Gonzanamá, en la calle 10 de Agosto y Carlos Ojeda, diagonal al rostro en la pileta.
