El Papa Francisco falleció el 21 de abril en su residencia, Casa Santa Marta, a causa de un ictus que derivó en coma y posteriormente en un paro cardiocirculatorio. Según su médico y su asistente personal, el pontífice había manifestado reiteradamente su voluntad de morir en casa, rechazando medidas como la intubación o la hospitalización, por considerarlas innecesarias.
El doctor Sergio Alfieri, médico del hospital Gemelli de Roma y coordinador del equipo que atendió al pontífice, compartió este jueves 24 de abril detalles sobre los últimos instantes de vida del Papa. “Entré en su habitación y tenía los ojos abiertos. Comprobé que no presentaba problemas respiratorios e intenté llamarlo, pero no respondía”, relató Alfieri a medios italianos.
Ante la falta de respuesta a estímulos, incluso dolorosos, el médico entendió que Francisco había entrado en coma. Explicó que no se le trasladó al hospital porque el Santo Padre siempre expresó su deseo de morir en casa. “Durante su última hospitalización pidió expresamente que no se lo intubara. Esa medida, aunque habría ayudado a su respiración, habría complicado una posterior extubación, debido a la condición de sus pulmones”, explicó.
Alfieri, quien fue también su cirujano en dos ocasiones anteriores, recordó: “El lunes, alrededor de las 5:30 a.m., recibí una llamada de su asistente personal de salud, Massimiliano Strappetti: ‘El Santo Padre está muy enfermo, debemos ir al Gemelli’. Veinte minutos después ya estaba en Santa Marta, pero desde el principio fue evidente que el traslado sería riesgoso y probablemente inútil”.
Strappetti, a quien el pontífice consideraba como un hijo, estaba al tanto del deseo del Papa de evitar cualquier forma de ensañamiento terapéutico. “Murió poco después, en paz”, añadió Alfieri.
También señaló que Francisco nunca fue imprudente con su salud, pero que “parecía que, al acercarse el final, había decidido hacer lo que debía hacer”. Recordó cómo en el Domingo de Resurrección aceptó salir a la Plaza de San Pedro y saludar a los fieles, a pesar de su frágil estado.
Sobre la causa precisa de la muerte, Alfieri explicó que se trató probablemente de un infarto fulminante: “Pudo haberse producido un émbolo que obstruyó un vaso cerebral, o tal vez una hemorragia. Son eventos que pueden ocurrirle a cualquiera, pero en personas mayores, especialmente si tienen poca movilidad, el riesgo es mayor”.
El parte oficial de defunción, firmado por el director de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano, Andrea Arcangeli, confirma que la muerte se produjo a las 7:35 a.m. (hora local) del 21 de abril en su residencia, Casa Santa Marta, a causa de un ictus que derivó en coma y paro cardiocirculatorio.

