Cuéntame la poesía

Por: Sandra Beatriz Ludeña

Para contar la poesía hay que andar el camino poético, por esto, invito a sentir la obra oficialmente presentada en los recientes atardeceres de abril del año dos mil veinticinco, en Loja, por el autor Carlos Santiago Quizhpe Silva, con el aval de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, núcleo de Loja, titulada “Prohibido coleccionar escarabajos en invierno”.

Se desviste una poética que surge sin miramientos del intelecto, son fusiones auténticas que emergen desde las entrañas del que siente, por esto, en este intento casi imposible de contar la poesía, traigo sensaciones que desde el título me provocan, a mí, justo a mí, que soy una salvadora insurrecta de escarabajos en invierno, por esto, tan emergentes versos se meten conmigo, como en “Transición” en la cual dice: /Primero lágrimas / y al olvidar tu rostro, / colibríes /.

¿Quién dijo que para escribir poesía hay que presentar el curriculum vitae? Carlos Santiago Quizhpe asoma desde su visión sencilla para anunciarnos la conquista de la simplicidad cuando nos encanta con “Caracol”:  /Las agujas del / reloj cuelgan del meñique / de un caracol /.  Me veo en esas agujas despiadadas, pues ciertamente, el tiempo nos juega la gran pasada, silencioso se escurre por la vida, resbala, imposible de sostenerlo o contenerlo nos desfigura, aun así, queremos aprehenderlo, y nos deja con el deseo de volver a encontrarlo.

Sobre ese corte surrealista hay pensamiento, como en: “Radiografía”: / ¿Qué es la muerte? / solo la radiografía / de pájaros descalzos /. Extrapolando ideas desde esta poesía, recuerdo que, en recientes días andando el paisaje, vi un grafiti escrito así: “Hay / que leer / poesía /”, esta sentencia figuraba pintada en una pared blanca, con signos negros, pero tras su aparente grafiti hay versificación. Concuerdo con el mensaje poético, pues, es poesía diciéndose a sí misma.  A propósito de su imagen, me imagino en plena lectura, pero no, con libro en mano y voz baja, buscando que algo o alguien me encante, sino dejando que la poesía desde mis ojos, tome mi voluntad, estremezca más allá de la cadencia, y luego, desde ese horizonte, la literatura emergente brille libremente.

Resalto la personificación de los actores que habitan el libro “Prohibido coleccionar escarabajos en invierno”, pues, está tan sutilmente obrada, que se siente ternura, así lo traduzco de “Saltamontes”: / Poesía es / ahorcarse en las falanges / de un saltamontes /. Descubro trascendencia que atrae, pero amenaza con romantizarnos en “Escarabajos”:  / ̶ Coleccionar escarabajos / en invierno está prohibido /   ̶ musitaste̶ / y cubriste con un beso / el sol que agonizaba / en mis bolsillos /.

Así, la obra cuenta con ciento seis páginas sustentadas en la propuesta poética de hacer de lo simple, lo trascendente, de dar voz al asombro: “¿Por qué lo piensas?”: / La tarde tiene amnesia de pájaros / y aún revolotean en el bulevar de tus ojos / algunos fantasmas extranjeros. /.

Creo que es suficiente la muestra para confirmar que hay que leer poesía, por la esperanza de un mundo mejor, para armarnos, prepararnos para las batallas, afinar y ampliar los sentidos útiles y, desde luego, ser vencedores. Cuéntame la poesía, te espero.