Homo Deus: superar la muerte, hasta la vida artificial – II parte

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

El segundo factor después del hambre, como un enemigo letal son las pestes y las enfermedades infecciosas, que en los cogenerados, contagiados por el comercio, y un torrente incesante de foráneos, los peregrinos y que fue el cimiento de la civilización humana y un caldo de cultivo ideal para los patógenos, en la antigua Atenas o en Florencia medieval, proclives a enfermar o morir; el más famoso de estos brotes epidémicos la llamada Peste Negra , se inició en la década de 1330 en Asia Oriental o Central cuando la bacteria Yersinia Pestis  habitaba en la pulgas, la peste se propagó rápidamente por toda Asia, Europa y el norte de África y tardó menos de veinte años en alcanzar las costas del océano Atlántico; murieron entre 75 y 200 millones de personas, más de la cuarta parte de la población de Eurasia; en Inglaterra perecieron cuatro de cada diez personas y la población se redujo de 3.7 millones de habitantes a 2.2 millones; la ciudad de Florencia perdió 50000 de sus 100000 habitantes.

La peste negra, no es el acontecimiento excepcional ni siquiera la peor parte de la historia epidemias más desastrosas, asolaron América, Australia y las islas del Pacífico, después de la llegada de los europeos, quienes llevaban nuevas enfermedades infecciosas, cuando los nativos no estaban inmunizados; aspectos similares de esta última incidencia ocurrió cuando una flotilla española partió de Cuba a México, con un cargamento mucho más letal, una bomba biológica, el virus de la viruela a la ciudad de Cempoallan, cuyos nativos se contagiaron y la ciudad se convirtió en un cementerio; los Mayas de la península de Yucatán en la que miles de cadáveres se podrían en la calle, murieron la mitad de la población; en Tenochtitlan en la que perecieron un tercio de la población.

Dos siglos después el 18 de enero de 1778, el capitán James Cook, explorador británico llega a Hawái, y con ello él y sus hombres introdujeron allí, los primeros patógenos de la gripe, la tuberculosis y la sífilis, la tifoidea y la viruela, solo quedaban en Hawái 70000 supervivientes.

La epidemias continuaron matando a decenas de millones de personas hasta el siglo XX sucesivas, simultáneas y cíclicamente; los soldados de las trincheras del norte de Francia, en enero de 1918 morían por millones, debido a una cepa de viruela, de la gripe (gripe española) mató el 5 por ciento de la población (cerca de 500 millones de personas), un tercio de la población global, estaban afectados por el virus; en la India este mató  el 5 por ciento de la población (15 millones de personas); en la isla de Tahití, murieron el 15 por ciento, en Samoa el 20 por ciento; en las minas de cobre del Congo pereció 1 de cada 5 trabajadores, en total la pandemia mató entre 50 y 100 millones de personas en menos de un año; la Primera Guerra Mundial mató  a 40 millones entre 1914 y 1918.