La lectura en la visión de Paulo Freire

Luis Antonio Quizhpe

Paulo Freire, en su obra La importancia del acto de leer, enfatiza que leer no es solo decodificar palabras, sino comprender el mundo y transformarlo. Dicho acto es un proceso crítico y creativo que implica percepción, interpretación y reescritura; no se trata únicamente de memorizar sino de razonar, por lo que la lectura cultiva estas y otras categorías del intelecto. Y algo más: el acto de leer se realiza en dos niveles: leer la palabra y leer el mundo. 

Freire al abordar la lectura como actividad esencial de la educación adopta dos posturas, no dicotómicas, pero sí recurrentes y complementarias: 1) “La importancia del acto de leer» y 2) «El acto de estudiar«. En el primero nos habla de tres aspectos fundamentales, en el segundo de cuatro. Veamos:

1) El acto lector no consiste solo en decodificar el lenguaje, sino en leer críticamente el mundo, entendiendo la realidad social, política y económica, comprensión que conlleva a desarrollar una conciencia crítica sobre la propia situación y las injusticias. 2) La lectura de la palabra como complemento a la lectura del mundo, enriqueciendo el entendimiento de la realidad y permitiendo una mayor conciencia crítica. 3) La lectura como acción política, es decir, que la lectura no es una actividad pasiva, sino un acto político de transformación, lo que implica la capacidad de cuestionar la realidad, de interpretar los textos y de adoptar una posición crítica frente a las desigualdades.

El segundo, el acto de estudiar, se debe entender desde cuatro perspectivas. 1) Estudiar como creación, no como consumo; es decir, no se trata solo de memorizar información, sino de establecer una relación dialéctica con el texto, donde el lector no solo interpreta, sino que crea y recrea el conocimiento. 2) La crítica como motor del aprendizaje, es decir, que se dé una conversación crítica entre el lector y autor, considerando los contextos históricos, sociales y culturales en los que se produce el texto. 3) La experiencia subjetiva, o sea la práctica personal del lector en la interpretación de los textos. La lectura no es un acto abstracto, sino que está vinculada a la propia realidad y a las experiencias de vida. 4) La concientización como objetivo final, es decir, la toma de conciencia de la realidad y la capacidad de transformarla.

En definitiva, Paulo Freire argumenta que la lectura no consiste únicamente en descifrar palabras, sino en herramienta para la transformación social y la liberación individual. La lectura crítica del mundo precede y complementa la lectura de la palabra escrita, permitiendo a las personas comprender y cuestionar su realidad. Al respecto SCRIB señala que Paulo Freire habla de la comprensión crítica del acto de leer, de una relación dinámica entre el lenguaje y la realidad, donde no basta con la decodificación pura de la palabra escrita, sino que se anticipa y se prolonga a la inteligencia del mundo. “La lectura del mundo precede a la lectura de la palabra”.

En fin, Freire nos invita a repensar la lectura como un proceso activo y crítico que nos permite comprender el mundo y transformarlo. La lectura no es solo decodificar palabras, sino una herramienta para la liberación y la transformación social. De ahí que, los actos de leer y estudiar se funden a la hora de asumir la lectura de un texto, de un autor y de su contexto, todo con miras a experimentar el cambio del mundo.