
El 24 de mayo de 1975 la Asociación de Trabajadores Agrícolas “Conduriaco” tomó posesión del fundo de la hacienda, de propiedad de Francisco Eguiguren, quien nunca más pudo regresar por el sector. Este hecho es de enorme trascendencia histórica porque se acabó una ignominiosa época de siglos, en la cual los trabajadores agrícolas estuvieron sometidos a las más reprochables relaciones serviles de trabajo.
La hacienda Conduriaco tenía unas 14.000 hectáreas de superficie, con unos 500 arrimados, condenados a vivir en condiciones deplorables de vida material y sin respeto a ninguno de los derechos humanos. Pertenecía al cantón Calvas, hasta que se creó el cantón Espíndola. La hacienda era tan grande que se convirtió luego en la parroquia 27 de Abril, con la cabecera parroquial La Naranja.
La hacienda contaba con un canal de riego de 18 km de longitud, construido exclusivamente con el trabajo de los arrimados, que durante 12 años cada lunes salían de madrugada de su choza, con una alforja llena de mote, para su alimentación para toda la semana. Dormían a la intemperie, en el sitio de trabajo. Con pico, barreta, pala y carretilla abrían la zanja y desalojaban el material. A partir de 1979 el Inerhi, Predesur y el Consejo Provincial fueron interviniendo para revestir el canal con cemento, con el fin de evitar el desperdicio de agua debido a las filtraciones.
En todas partes la eliminación del arrimazgo liberó fuerzas sociales que habían estado represadas, encadenadas, reprimidas y desperdiciadas por siglos, por el yugo feudal que caracterizaba a la Sierra ecuatoriana, pero donde la explosión fue más potente fue en la hacienda Conduriaco, lo que se ve claramente al revisar las fotos de La Naranja de hace medio siglo y observar hoy lo construido desde entonces. La Naranja era una pampa grande, quizá de más de una hectárea, rodeada de pobres chozas de un piso, con una triste capillita destartalada. en tanto que ahora hay una imponente iglesia, con un hermoso parque rodeado de modernas casas de hormigón. Por siglos se desperdicio el talento de miles de conciudadanos que tuvieron la desgracia de vivir bajo el dominio del patrón feudal.
Roto el dique que representó el patrón vino un proceso dinámico de progreso, que se visibiliza en el goce de importantes servicios como los que brindan el Centro de Salud, la nueva escuela Azoguez, el Colegio Técnico Ecuador, el sistema de agua para el consumo humano (aunque todavía falta la potabilización y la red de distribución), la red de energía eléctrica, el alcantarillado, las obras de urbanización, el asfaltado de la carretera, la Junta Parroquial, que han cambiado radicalmente la cultura de los habitantes del sector y les han devuelto la autoestima, que les había arrebatado la conquista y el régimen colonial.
Parroquialización
En mayo de 1985, hace 40 años, se materializó el ideal de un distinguido grupo de ciudadanos que coordinaron gestiones para alcanzar la parroquialización. Es justo mencionar a los principales promotores de esta trascendental conquista administrativa: Miguel Correa Villalta, Andrés Cumbicus Abad, Octaviano Cumbicus, Isael Sarango, Carlos Correa Villalta, Orlando Jiménez Sarango, según se informa en el libro “Parroquia 27 de Abril”, de Carlos Correa Calva.
Este domingo 25 es el día central de las celebraciones. Por la mañana habrá un desfile cívico militar y una Sesión Solemne. Por la noche un baile general.
Para trasladarse a La Naranja desde la ciudad de Loja la vía más aconsejada es la que cruza por Catamayo, Gonzanamá, Quilanga, Río Pindo, Las Limas, aunque algunos prefieren ir por Malacatos, Purunuma, Quilanga.


