Freire inició su labor pedagógica alfabetizando adultos desde 1961, en el nordeste de Brasil, donde existía un elevado índice de analfabetismo. En 1962 creó el método de alfabetización que lo experimentó con 300 cañicultores que aprendieron a leer y a escribir en 45 días (30 horas de curso). Tanto éxito tuvo el método que generó grandes expectativas a nivel nacional; pues, 40 millones de analfabetos esperaban aprender a leer y escribir para ejercer el derecho al voto.
Sobre la alfabetización freireana hay varios estudios. Uno de ellos es el realizado por la argentina Marcela Kurlat, quien desde un enfoque didáctico constructivista basado en investigaciones psicogenéticas, remarca que las fases de elaboración y de acción práctica del método fueron descritas de la siguiente manera (Freire, 1984, 2004):
1) Obtención del universo vocabular de los grupos con los cuales se trabajará, estudio que se hace a través de encuentros informales con los moradores del área a alfabetizar. Se obtienen los vocablos con sentido existencial, con mayor contenido emocional, así como aquellas expresiones típicas del pueblo. 2) Selección del universo vocabular estudiado, según ciertos criterios: riqueza fonética, dificultades fonéticas de la lengua, colocadas en secuencias que van gradualmente de las dificultades menores a las mayores; y tenor pragmático de las palabras, que implica su compromiso con la realidad social, política y cultural dada.
3) Creación de situaciones existenciales típicas del grupo con el que se va a trabajar: situaciones problema codificadas, que incluyen elementos que serán decodificados por los grupos, con el aporte del coordinador. Debates en los que se analizan problemáticas, donde se colocan vocablos generadores, en grados según sus dificultades fonéticas.
4) Elaboración de fichas desde la descomposición de las familias fonéticas que corresponden a los vocablos generadores.
5) Una vez agotado el análisis oral de la situación dada o la descodificación (mediante una lámina), el educador/a pasa a la visualización de la palabra generadora, pero no para la memorización, sino para criticar. Una vez establecido el vínculo semántico entre ella y el objeto a que se refiere, se ofrece al educando/a un cartel donde aparece la palabra sin el objeto nombrado. Luego, se presenta la misma, separada en sílabas para pasar después a la visualización de las familias fonémicas que componen la palabra de estudio. Estas familias, que son estudiadas aisladamente, se presentan luego en conjunto, para llegar al reconocimiento de las vocales.
El método de alfabetización de Freire termina plasmándose en una crítica profunda a la pedagogía y los métodos tradicionales de enseñanza desvinculados de la realidad y las necesidades de los alumnos. También a las oportunidades educativas desigualmente distribuidas, los currículos poco flexibles, pero, sobre todo, a los estilos pedagógicos verticales centrados en el profesor.
