¡Entre las expectativas y realidades nacionales!

César Briceño

El actual mandatario, después de 18 meses de gestión, desde el 2023; ganó con algo más de 5 millones de ecuatorianos, una segunda oportunidad de gobernar al país, en el 2025. Puso mayor énfasis en la comunicación digital, que mediante los medios de comunicación tradicional.

Su discurso que duró 21 minutos, fueron más que los 10 minutos del 2023. Podemos anotar tres características con su slogan del “nuevo Ecuador”; una familia unida que mantuvo una gran fuerza comunicacional; una mayoría simple en la asamblea y la vicepresidenta que goza de respaldo interno; y la invocación de patria como estratagema.

Con un discurso conciliador, expresó la voluntad de terminar con las mafias, aunque no precisó como hacerlo, que proyecto y estrategias nuevos tiene, a los que ya aplicó y todavía con poca efectividad; en definitiva fue un discurso esperanzador, un tanto apartado de la realidad nacional que confronta actualmente, como son: la persistencia de la violencia, el déficit económico, el desempleo, la deuda externa, la crisis de la seguridad social; quienes van a ser sus colaboradores, el problema indígena y el problema de las reformas estructurales. El presidente ha dicho que el país es un “campo de batalla.” El 2 de mayo no hubo rendición de cuentas por el periodo terminado, más bien fue un relato de hechos acaecidos en los últimos tiempos. Que nada será mágico con lo que tiene que afrontar, en lo sucesivo.

En su nueva gestión, va a tratar de empatar entre la comunicación con la gestión porque los problemas del país son profundos y orgánicos, en materia de seguridad, educación, salud y economía, que están sobre el tapete de los ecuatorianos que requieren soluciones rápidas.

La asamblea en los últimos años demostró ser un punto de inflexión en gobernabilidad. El ejecutivo tiene una mayoría insipiente para proyectos conjuntos con el PSC Y PK, independientes y desertores; no obstante, el ambiente congresal es más favorable que en el 2023, que por el momento ha dejado en stand by a la asamblea constituyente, para dar paso a reformas parciales de la constitución; cuya mayoría no garantiza su perdurabilidad y que es un desafío para el presidente de la asamblea. Por el momento, esta función no será una cortapisa, si hábilmente se la maneja por un lapso hasta por tres años, no garantizado para 4 años porque ya es preelectoral. También ayuda, la crisis política del partido más grande del Ecuador, que no habría cohesión para tumbar presidentes o ministros de estado, conforme a la “vieja política”.

La primera propuesta del gobierno debe ser, a ¿dónde nos quieren conducir?, que es indescifrable cuando la oposición ocupa aùn puestos claves en la administración y con puestos en el CAL.